Alejandro “Papu” Gómez y su pareja, Linda Raff, lograron llevar un trozo de Argentina al centro de Bérgamo con Boedo, un restaurante que combina la tradición de la parrilla y platos típicos nacionales con una ambientación que evoca la cultura porteña.
El proyecto abrió sus puertas en 2021 luego de varios años de planificación. La elección de Bérgamo no fue casual: el vínculo que Gómez creó durante su etapa en el Atalanta impulsó la idea de instalar allí un espacio gastronómico que mantuviera vivo el sabor y la identidad argentina. Aunque el futbolista continuó su carrera en otros clubes europeos, la familia decidió sostener el emprendimiento en la ciudad italiana.
Boedo está ubicado en Piazzetta Sant’Orsola, en pleno centro de Bérgamo. Una de sus particularidades es la parrilla a la vista, que permite a los comensales ser parte del proceso de cocción y disfrutar del fuego como un protagonista más dentro del restaurante.
Qué se puede comer en el restaurante del Papu Gómez
La carta ofrece clásicos argentinos como carnes, empanadas y provoleta, mientras que los postres también reflejan esa identidad con opciones como flan, panqueques con dulce de leche y Don Pedro. Los precios pueden variar, por lo que siempre se recomienda consultar la carta actualizada antes de hacer una reserva.
El nombre Boedo remite directamente al barrio porteño conocido por su histórica relación con San Lorenzo de Almagro, club donde Gómez empezó a destacar antes de dar el salto a Europa. Además, el nombre fue elegido por ser breve y fácil de recordar para el público italiano, estableciendo un vínculo claro con Buenos Aires, la carrera del futbolista y una identidad futbolera reconocible incluso lejos del país.
En el diseño interior participaron Linda Raff, arquitecta y pareja del campeón del mundo, quien buscó un equilibrio entre elementos antiguos y contemporáneos. No se trata de reproducir un bodegón típico, sino de combinar muros originales con recursos modernos para que el origen argentino se perciba rápidamente.
Una gran imagen de Diego Maradona domina la fachada, mientras que en el interior se pueden ver retratos y murales del ídolo, incluyendo una emblemática representación de la Copa del Mundo de 1986. La decoración suma referencias a la bandera azulgrana y a la cultura porteña, con imágenes de Caminito, fotografías relacionadas con el tango y homenajes a figuras como Ástor Piazzolla, Julio Cortázar, Quino y Mafalda.
Para enriquecer la experiencia, el restaurante organizó en distintas ocasiones espectáculos de tango, completando así una atmósfera que conecta a los visitantes con la esencia argentina en pleno corazón italiano.
