Se negó a declarar Lucía Sosa: las pruebas que la comprometen y las acusaciones por las otras muertes de sus bebés

Mientras avanza la investigación por la muerte de la pequeña Isabella en Villa Gesell, la mujer seguirá presa acusada en principio de abandono de persona. Falló la pericia al otro hijo menor de la acusada. 

28 de julio, 2026 | 19.40

La investigación por la muerte de Isabella Aguirre, la beba de 2 años que fue declarada muerta el 20 de julio pasado en el Hospital de Villa Gesell, avanza a paso firme y su mamá Lucia Sosa continúa detenida a disposición del Fiscal Juan Pablo Calderón, frente a quien se negó a declarar en las últimas horas. Mientras tanto, el expediente se va completando con distintas pruebas que ordenó la Justicia y que poco a poco se van realizando. Entre esas pericias se esperaba que durante el día de hoy pudiera declarar en cámara Gesell el otro hijo de la mujer, identificado como “J”. Sin embargo, pese a que cuando fue trasladado a un hogar los especialistas habían determinado que estaba con capacidad para enfrentar la pericia, la misma no pudo llevarse adelante.

Fuentes judiciales confirmaron a El Destape que “el niño no está en condiciones de enfrentar la audiencia” y destacaron que “al ser tan chiquito, su estado emocional varía y no es conveniente realizarse en este momento esa pericia”. Pese a esto, desde la Justicia confirmaron que “habrá que ver si su estado permite convocar a una nueva audiencia en el futuro” y señalaron que por el momento el niño permanecerá alojado en el hogar al que fue trasladado el viernes pasado cuando el caso tomó relevancia pública y la Policía realizó un operativo en la casa donde vivía junto a la beba de 2 años que murió, el niño de 4 que ahora está a resguardo en un hogar y con su pareja (tambiém imputada pero no detenida). La pericia estaba prevista para el mediodía en la sede de la Fiscalía de Pinamar, donde el pequeño llegó acompañado de dos asistentes y antes de entrar pidió que le “hicieran upa”. Así entró a la oficina pero no pudieron avanzar con ninguna pericia y buscaron no revictimizar más a la criatura, que fue retirada por las asistentes sociales por una puerta de servicio.

Mientras tanto, el expediente avanza con el análisis de las declaraciones testimoniales. En principio, la Justicia mira con lupa la declaración pública de Daniel Aguirre, el papá de Isabella, que hace pocas horas contó que cuando llegó “a la casa la nena estaba acostada en la cama matrimonial” y cuando notó que no respiraba salió “corriendo con la beba en brazos para pedir ayuda en un taller” que queda cerca de la casa. Su testimonio coincide con los datos recabados por la investigación que detallan que el hombre estuvo trabajando hasta pasado el mediodía y encontró el cuadro crítico al llegar a la casa. Sin embargo, las autoridades confirmaron que “aunque no fue detenido se lo sigue investigando” y sugirieron que “si recuerda cosas o quiere contar lo que pasó o habló con su pareja, Lucía Sosa, tras la muerte de la beba puede acercarse a una declaración espontánea en la Fiscalía”. Su testimonio, además, fue corroborado por el hombre que trasladó a Lucía Sosa con la bebé hasta el hospital. El ahora testigo clave del expediente contó a la Justicia que notó “siempre tranquila a la mamá con la nena en brazos y decía que se había ahogado con la mamadera” y, para sorpresa del testigo, relató: “Cuando le dije que diera vuelta a la beba por si vomitaba y asi volvía a respirar, ella contestó que no lo hacía porque iba a ensuciarle” el vehículo. Además, el hombre contó que era “tal la tranquilidad de la mujer que dijo que dé la vuelta y evitara hacer algunos metros en contramano o dejarla en la esquina del Hospital”.

El relato del testigo es para la investigación un punto clave ya que es similar a los relatos en los casos anteriores. Lucía Sosa fue investigada por la muerte de Candela en 2013, que terminó con una calificación de muerte natural de la beba de 6 meses, y de Yazmín, la beba de 11 meses que murió en 2016. En este último caso la madre de la beba y el padre, Héctor Javier Picart, estuvieron bajo investigación durante dos años y finalmente fueron absueltos. Sin embargo, en ambas investigaciones los otros cuatro hijos de la pareja fueron dados en adopción. Uno de esos hijos, Lucas, hoy tiene 16 años y acusó en las últimas horas de manera pública a su mamá de “asesinar a sus hermanas”. Su declaración, que hasta el momento es pública, podría tomar interés y sumarse en una declaración por cámara Gesell en el expediente. Con su declaración, la Justicia busca reconstruir cómo la mujer maltrataba o castigaba a sus hijos y si pudiera coincidir con la actual muerte de Isabella.

Lo que algunos investigadores llaman “maltratos o castigos” está relacionado a lo que en la causa anterior señalaron los médicos del Hospital Materno Infantil. En sus declaraciones, los profesionales señalaron que Lucía Sosa llegaba en busca de ayuda con su beba con problemas respiratorios y eso coincidía habitualmente con el mal suministro de medicación y por algunas cuestiones que la propia madre generaba. Por entonces se analizó la posibilidad de que la mujer sufriera de Síndrome de Munchausen pero eso hasta el momento no aparece como hipótesis en el nuevo expediente. Sin embargo, lo que sí coincide en la nueva investigación es el relato que hace Daniel Aguirre, actual pareja de Lucía Sosa, con Héctor Javier Picart, ex pareja de la mujer acusada. Ambos coinciden en que los problemas de salud de las bebas se daban cuando ellos estaban fuera de la vivienda por trabajo y al regresar se encontraban con el cuadro. Ahora, después de que la mujer se negó a declarar, la expectativa está puesta en los informes complementarios a la autopsia y en los análisis psicológicos a Sosa para poder responder si las muertes tuvieron que ver con una trágica coincidencia, con una negligencia reiterada o si estamos ante una de las asesinas seriales más oscuras de la historia argentina.