La Patagonia argentina es reconocida desde hace más de dos décadas como un Área Libre de Mosca de los Frutos, condición que la diferencia de otras regiones a nivel nacional e internacional. Para lograrlo, se creó una red de vigilancia, control y prevención que abarca cerca de 200.000 hectáreas.
Esa red de vigilancia cuenta con desarrollos tecnológicos de nivel internacional, como la Técnica del Adulto Frío (TAF). Este sistema para la liberación de insectos estériles posiciona a la Argentina entre los pocos países del mundo que usan la herramienta, junto con México, Guatemala, Estados Unidos y Croacia.
A partir de la TAF, se liberan cada semana unos 36 millones de insectos estériles, mientras que durante toda la temporada (octubre a mayo) la cifra alcanza los 1000 millones de ejemplares.
La Comisión de Sanidad Vegetal de la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa) es la encargada de ejecutar el programa a nivel regional. Esta comisión está integrada por el sector productor frutícola y los gobiernos provinciales, y a nivel nacional es coordinada por el SENASA.
Cómo funciona el sistema para proteger las frutas en la Patagonia
Entre las actividades de la Comisión se encuentra una extensa red de monitoreo mediante trampas distribuidas en toda la Patagonia, controles cuarentenarios en barreras sanitarias, vigilancia permanente de hospederos y la aplicación de la Técnica del Insecto Estéril (TIE). Con estas acciones, la fruta fresca del sur llega a los mercados con estrictos requisitos sanitarios, como los de Estados Unidos y China.
La técnica TAF marcó un salto tecnológico en comparación al sistema tradicional en bolsas, ya que permite liberar insectos acondicionados que permiten cumplir de manera eficaz con el control preventivo de otros ejemplares de la misma especie. El método permite emerger, transportar y liberar moscas estériles de reposo a través de un shock térmico (enfriamiento).
La liberación se efectúa en centros urbanos de la Norpatagonia. Así, el control se realiza de manera preventiva sin usar insecticidas, volviéndose una herramienta ecológica para proteger el ambiente. Hoy, el sistema TAF se aplica sobre 17.000 hectáreas del Valle Medio y Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
Las liberaciones se hacen vía aérea como terrestre, para así alcanzar zonas urbanas y periurbanas consideradas estratégicas para proteger al área libre.
Una innovación tecnológica regional
En los últimos años, se desarrolló tecnología para optimizar la liberación terrestre de machos estériles en pequeños centros urbanos de la Patagonia. Los primeros diseños empezaron a diseñarse en 2020 con el objetivo de contar con un sistema capaz de dispersar moscas adultas frías de manera uniforme y controlada.
Esas primeras experiencias dieron origen a una tecnología que permite regular con precisión la densidad de liberación y registrar las operaciones en tiempo real. Las recientes liberaciones terrestres se realizaron mediante vehículos equipados por Funbapa.
Hoy, las unidades pueden liberar hasta 1,5 millones de adultos fríos en apenas dos horas. Además, dispone de un sistema integrado de hardware y software que incorpora geolocalización, dosificación automática, registro operativo y monitoreo permanente de la carga de insectos.
