¿Dónde está Tehuel? La invisibilización de los medios y los discursos transodiantes

No hay vidas más valiosas que otras. Sin embargo, a nueve años de que se sancione la Ley de Identidad de Género, la violencia transodiante y la invisibilización de la agenda LGBTTIQ+ sigue teniendo lugar en los medios hegemónicos de comunicación.  

09 de mayo, 2021 | 00.05

El 11 de abril se cumplió un mes de la desaparición de Tehuel de la Torre, el chico trans que desapareció cuando fue a buscar trabajo. En las principales tapas de los diarios de alcance nacional, ese día no hubo ni un recuadro pidiendo por la aparición de Tehuel ni se hizo mención a que hay una persona desaparecida en democracia. Tehuel falta en su casa y falta en los medios hegemónicos de comunicación y eso no es casual, sino que responde a la falta de lugar que tienen las problemáticas y situaciones que vive la población LGBTTIQ+ a la hora de informar ¿Cómo romper esa agenda mediática?.

En diálogo con El Destape, la subsecretaria de Políticas de Diversidad del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, Alba Rueda, marcó como primer punto que “en los medios tiene que haber mayor criterio de paridad y participación, pero no solo frente a la cámara, sino en la parte técnica y de contenido” y explicó que “en los medios hay una mirada estructuralmente sesgada en el binarismo sexual, en el binarismo de género y esto es algo que se representa mucho en los modos que se destaca algunas informaciones, sino quiénes son las personas que validan las voces autorizadas para dar esa información”.

En el último tiempo, se avanzó en que frente a los micrófonos o frente a cámara exista un staff un poco equitativo, pero todavía quedan medios que tienen frente a sus principales programas voces masculinas que no tienen –y parece no interesarles- una mirada de género a la hora de comunicar. Aún sigue existiendo que les comunicadores y periodistes sean columnistes o invitades para hablar ciertos temas de género.

“Hay un sesgo enorme. Dimos pasos enormes en problematizar la participación de travestis y trans que faltan en los medios, pero falta el ejercicio del derecho a la comunicación”, remarcó la funcionaria nacional. Asimismo, Rueda planteó que “todavía cuesta que comunicadores LGBT+ puedan salir del closet sabiendo que eso no obstruye sus ámbitos de la comunicación periodística sobre todo cuando se acercan cada vez más a esas elites de la comunicación en donde cuesta aún más la participación de personas, de cuerpos, LGBT+”.

Una mirada que invisibiliza

El 11 de mayo se cumplen dos meses de la desaparición de Tehuel de La Torre. En estos 60 días, los medios hegemónicos dedicaron pocos minutos de su prime-time para difundir el caso que cristaliza la violencia estructural a la que se enfrentan las personas trans porque Tehuel desapareció cuando fue a buscar una changa. El acceso a un trabajo formal es una de las formas de exclusión que aún viven las personas trans, travestis, no binaries.

“Hace dos meses que hay un compañero trans desparecido y las pocas veces que se ha tratado el tema, salvo cuando se lo mencionó en la TV publica, muchos otros medios, trataban al compañero con una identidad que no se correspondía con la identidad que él pedía ser tratado. No solo hay una violación a la Ley de Identidad de género sino que parece que ciertos medios desconocen que hay un protocolo para tratar la identidad de género”, advirtió le magister en Estudio y Políticas de Género y activista trans no binarie, Sasa Testa, a este medio.

“¿Cuál es el rol de los medios?”, se preguntó Testa y abrió el debate a que “no necesariamente se lo llama el cuarto poder por nada, y siendo eso así, sería interesante ver cómo se distribuye y qué se hace con ese poder”.

En ese sentido, le activista explicó que “cuando desaparece una mujer cis, lo cual es terrible, tiene una cobertura diferente a cuando se habla de la desaparición de unx compañerx trans, o cuando se habla de un transfemicidio o un transhomicidio, se habla poco y nada, cuando son cuestiones que van en la misma dirección. A unas cuestiones se las visibiliza más que otras y cuando hay más visibilización, hay más oportunidades de repensar, sensibilizar y pensar políticas públicas”.

“¿Qué pasa con las masculinidades trans, qué visibilidad hay, qué cuerpos se muestran y cuáles no, a qué vidas se les da visibilidad y a qué otras no, qué crímenes se cuentan más que otros? Porque en definitiva, la desaparición de Tehuel es la desaparición de una persona en democracia”, sentenció.

“Solo estamos en la sección de policiales”

No cabe dudas de que los medios hegemónicos son amplificadores y constructores de realidades y la responsabilidad a la hora de comunicar, no siempre abunda. También, es cierto que lo que no se cuenta, parece que no existe y si no se cuenta, cómo comenzar a debatir y problematizar sobre la falta de perspectiva de diversidad en los noticieros, en los medios audiovisuales, en los programas de la tarde.

“Cuando en los medios hegemónicos se habla de una persona trans, se hace de una manera patologizante, se pone en tela juicio cómo era nuestra vida, cómo nos vinculamos, si trabajábamos, si consumíamos drogas. Se recae en una lógica sobre nuestros cuerpos y en un medio se replica de forma sideral y produce sentido revictimizante. Solo aparecemos en los policiales”, advirtió el docente y activista trans, Ese Montenegro.

Además, planteó a la hora de pensar las ficciones “una persona trans aparece siempre para ser lo sufriente y vulnerable” y remarcó que “en términos de comunicación hay una deuda inmensa por parte de las instituciones que forman a comunicadores sociales y de los organismos que deben intervenir”.

En ese sentido, Montenegro marcó que a la hora de abordar la desaparición de una persona trans o un tranfemicidio “se habilitaba la duda porque tienen un tratamiento cixecista. Se sigue hablando de la vida de la persona y no las condiciones de violencia estructural que viven, se pone bajo la lupa a Tehuel y a su integridad, pero no se habla de transodio” y advirtió que “mientras no se discuta lo estructural, el bisexismo, el transodio, los transfeminicidios y transhomicidios van a seguir pasando”.

“Siguen apuntando a la víctima y los medios dan la espalda a estos temas porque se excusan que ‘son temas difíciles’, difícil es ser trans y buscar un laburo, tener que dar cuenta de cómo es tu cuerpo”, arremetió.

Construir sensibilidad y empatía

La construcción de sentido se debe discutir y las audiencias tienen que ser parte de ese debate, porque son ellas las que tienen que marcarle la cancha a la agencia mediática que solapadamente se impone. Por suerte, los medios alternativos realizan un trabajo constante para romper esa hegemonía mediática y dar cuenta de realidades que no se cubren en los programas de la tarde.  

En una entrevista con El Destape, la directora de la Agencia Presentes, Ana Fornaro, destacó que desde el 2016 a esta parte “existe una mayor vibilización, pero por puja del activismo LGBTTIQ+” y por la creación de medios alternativos que ponen en agenda las temáticas de diversidad. No obstante, consideró que “el tema de las personas travetis y trans, les queda lejos” a los medios hegemónicos de comunicación.

“El periodismo hegemónico toma historias de acuerdo a cuánta audiencia y rédito podrá sacar de ella porque son medios comerciales”, aseveró la licenciada en Letras. En ese punto, explicó que “hay dos planos: por un lado, hay mucha desinformación y prejuicio por la diversidad sexual, entonces desde el ejercicio periodístico no se sabe cómo abordar, se aborda mal, se criminaliza a las identidades travetis, trans, no binaerie y hay problemas de enfoque, eso cuando se visibiliza”.

Mientras que el otro plano, es la falta de empatía de la audiencia: “En el caso Tehuel, cuando desaparece una persona trans, que no pasa lo mismo cuando matan a una persona cis o cuando matan a una travesti. Para mucha gente, son temas que no los interpelan porque no generan empatía con algunas identidades que están tan segregadas y fuera del sistema, les resulta difícil”.

“Pedir por un varón trans, interseccional, de clase popular, que había ido a buscar una changa y desapareció, no tiene lugar en los medios hegemónicos porque hay una masa a la que no le importa estas personas porque hay una carga de prejuicio muy grande”, subrayó.

En ese sentido, Fornaro explicó que para cierta audiencia que consume medios hegemónicos las personas trans, travestis, no binaries “son identidades que les queda lejos. Cuando asesinan a una mujer cis sienten que puede ser la hermana, la hija, la novia… es diferente, es lo mismo que pasa cuando asesinan a una travesti, a una persona trans, no hay ese clamor social” y remarcó que “son muy pocas hasta dentro del propio feminismo, no es una causa que sientan propia, sigue siendo una otredad”.

Romper la agenda mediática

En Diputados queda pendiente por discutir y sancionar de una buena vez la Ley de Equidad en la representación de los géneros en los servicios de comunicación, para que exista una representación paritaria y cupo trans en medios de comunicación porque “falta la validación de voces trans en el modo de comunicar. Todavía falta en términos de pensar la equidad en los medios”, dice Alba Rueda.

No obstante, con ese solo no alcanza ni con las capacitaciones que la Defensoría del Publico ni los llamados de atención que el organismo puede hacer hacia discursos machistas, violentos, transodiantes o misóginos que se expresan en los medios hegemónicos.

Como dice Montenegro: “Lo primero que te dicen es el techo de la libre expresión, no confundamos libertad de expresión con decir cualquier pavada o discurso que vulnera a cualquier persona. Nadie da la discusión con los grandes medios. Cuánto tiempo vamos a aceptar la excusa de que el Estado no capacita porque mientras sigamos admitiendo los discursos transodiante y se le siga echando la culpa al Estado… también los privados deberían hacerse cargo y la sociedad debería reclamarle a esos privados la parte que les toca y frenar la violencia patriarcal”.

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