Un nuevo concepto llegó a Saavedra para potenciar a un barrio que, poco a poco, se consolida como uno de los polos gastronómicos más interesantes de la ciudad. Designado como el primer Hall Bar de la Argentina, JÖL (Vilela 2982) presenta un menú original con variaciones de un clásico de la comida callejera: los sandwiches. La historia del curioso emprendimiento que está en la entrada de un edificio, las polémicas que surgieron con un vecino y un quién es el joven chef detrás de una propuesta de sabores ricos y armónicos para el paladar.
Misael Noé tiene 23 años y es la cara de JÖL. Creció en La Tablada, es el mayor de 4 hermanos en una familia de clase obrera y su primer recuerdo de la cocina lo lleva a la historia de su mamá, su devoción por la panadería y las comidas de hogar. A cocinar aprendió por necesidad: "Mis papás trabajaban todo el día y yo me encargaba de alimentar a mis hermanos más chicos". A sus jóvenes 23 años y siendo el chef de uno de los emprendimientos más virales de los últimos meses.
A los 18 se recibió de Maestro mayor de obras en un colegio de educación técnica, pero la semilla materna ya había sido implantada. “Mis compañeros querían ser arquitectos, diseñadores de interior e ingenieros, y yo era el único que decía ‘quiero cocinar’. Los profesores no sabían qué hacía estudiando ahí”, recordó en diálogo con El Destape . Su familia temía ante un futuro de precarización como empleado de una cadena de comidas rápidas y un clásico bodegón porteño torció ese destino.
"Fue increíble enterarme que para lograr una cebolla caramelizada no hay que ponerle azúcar"
Misael siempre tuvo claro su futuro, quería "viajar por el mundo cocinando", pero su mayor escuela no fue una academia sino uno de los bodegones más famosos de Parque Avellaneda: Yiyo El Zeneize. "Fue mi primer trabajo, como bachero pero luego fui ayudante de cocina". Entre la bacha y las comandas, la vida en las cocinas: “Lo primero que aprendí en Yiyo fue a hacer tortilla de papas, un plato que salía un montón". Todos los días había que cortar y fritar papas, aprender a hacer cebolla caramelizada y ofrecer el mejor plato del menú. "Fue increíble enterarme que para lograr una cebolla caramelizada no hay que ponerle azúcar”, recordó.
De bachero a ayudante de cocina, y de ahí al sector fuegos. Grillado, salteado, fritura, plancha o cocción en horno, la zona "caliente" de la cocina profesional. “Mi carrera es de grandes saltos”, admite Misael, que tras 8 meses en Yiyo -y habiéndose ganado la confianza del dueño- escaló de posiciones hasta una propuesta superadora como chef en el bar de vinos Vereda Adentro, en el barrio de Núñez. Aún así, la profesión le tenía aguardado un mejor desafío.
El éxito de lo simple y un problema de multitud
El concepto de Hall Bar, muy popular en países anglosajones, ofrece una experiencia atípica: pequeños espacios gastronómicos ubicados en el hall de entrada de un edificio. En apenas 12 m² se concentra una apuesta, un sueño. Ambicioso... y arriesgado. "Todo empezó con un viaje a Europa", subraya Misael y procede a narrar la aventura de sus socios por Alemania, donde dieron con este curioso formato que los inspiraría para crear JÖL, una propuesta que combina sofisticación en espacio reducido.
Al mando de la cocina, Misael Noe reinterpreta la comida callejera por excelencia y la eleva a una versión gourmet. En un panorama gastronómico saturado de opciones, JÖL apuesta por un menú breve pero certero: cuatro propuestas —dos de ellas veganas— pensadas para quienes buscan sabor sin vueltas. La estrella del bar: "sanguches atrevidos" que combinan pasión y juego de ingredientes en una preparación tan infalible como universal. “El sandwich me permite explorar y jugar con los productos y variaciones: hay infinitos panes, salsas, rellenos y encurtidos”, explica Misael.
No todas fueron buenas noticias para el bar ubicado en Vilela 2982. A poco más de 4 meses de su inauguración ya atravesaron su primera crisis con un vecino del edificio. El conflicto adquirió cierta trascendencia entre los comensales -el chef lo hizo público en sus redes sociales- y el futuro del emprendimiento temblequeó. “Es algo que podía pasar y terminó pasando”, asegura Misael. Segundos después, reafirma: “Pasó por el éxito que tuvo”. ¿El motivo de la polémica? La cantidad de gente que se concentraba en el reducido lugar: “El hall se llenaba de gente y los vecinos del edificio no podían entrar y salir tranquilamente de su casa porque estaba colmado”.
- A partir de este año JÖL está abierto de miércoles a sábados desde las 19 hs en Vilela 2982, Saavedra, CABA, a 350 mts del Parque Saavedra.
