Furor por la playa de Brasil donde el invierno "no existe" y es verano todo el año

Mientras Argentina enfrenta su invierno más frío, Jericoacoara, en Brasil, disfruta de temperaturas cercanas a los 30 °C y playas cálidas.

06 de agosto, 2026 | 17.05

Mientras gran parte de Argentina sufre las bajas temperaturas típicas del invierno, en Jijoca de Jericoacoara, un pintoresco pueblo costero del estado de Ceará, Brasil, el frío casi no se siente. En este rincón del nordeste brasileño, el termómetro se mantiene cerca de los 30 °C durante los meses de junio a septiembre, con un clima seco y un mar cálido que invita a disfrutar la playa.

Ubicada a poco más de dos grados al sur de la línea del Ecuador, Jericoacoara experimenta su estación seca a partir de junio, tras un período lluvioso que va desde enero hasta mayo. En junio, la temperatura media ronda los 26,9 °C, para luego subir a 27,4 °C en julio, y alcanzar máximas cercanas a los 33 °C en septiembre, uno de los meses más secos del año.

Las precipitaciones son escasas durante el invierno austral: agosto suele tener apenas un día lluvioso en promedio. Además, el agua del mar mantiene una temperatura estable de alrededor de 28 °C, lo que permite a los visitantes zambullirse en el agua sin importar la estación.

Jericoacoara fue durante mucho tiempo un pueblo aislado, habitado principalmente por pescadores y rodeado de dunas y lagunas. Sin caminos asfaltados ni grandes infraestructuras, era un destino para mochileros y amantes del ecoturismo que buscaban la tranquilidad y naturaleza intacta.

La historia de Jericoacoara

Su fama internacional comenzó en 1987, cuando una revista especializada la destacó entre las diez playas más bellas del mundo. Desde entonces, la localidad se fue adaptando al creciente turismo, aunque mantuvo su esencia. Sus calles siguen siendo de arena, y no cuenta con alumbrado público convencional para preservar el entorno natural, ya que la red eléctrica es subterránea y evita impactos visuales en el paisaje.

Las condiciones climáticas de Jericoacoara se distinguen de otros destinos de la región durante el invierno.

Un espectáculo natural que atrae a miles cada año sucede entre mediados de julio y agosto: al atardecer, el Sol se alinea perfectamente con la Pedra Furada, un arco natural tallado por el viento y el mar durante siglos. Este fenómeno crea la ilusión de que el Sol queda atrapado en el centro de la formación rocosa, una imagen que no se puede ver en ningún otro momento del año.

Sobre el origen del nombre Jericoacoara, aunque existen varias teorías, la más difundida proviene del tupí-guaraní. Según esta interpretación, el nombre combina "yuruco" (agujero) y "cuara" (tortuga), haciendo referencia a las tortugas marinas que eligen esta playa para poner sus huevos, un símbolo más de la conexión del lugar con la naturaleza.