Por esta posta de Córdoba pasó San Martín: fue una pieza clave del Camino Real al Alto Perú

La histórica Posta de Sinsacate fue escenario del paso de próceres, comerciantes y ejércitos. Hoy fue convertida en museo y Monumento Histórico Nacional.

23 de junio, 2026 | 12.06

En el norte de la provincia de Córdoba, sobre una de las rutas más importantes de la época colonial, se levanta un edificio que guarda siglos de historia entre sus muros de piedra y adobe, ideal para una visita de los amantes del turismo histórico. Se trata de la Posta de Sinsacate, declarada Monumento Histórico Nacional en 1941. Un símbolo de la comunicación, el comercio y los acontecimientos que marcaron el nacimiento de Argentina.

Las tierras donde se encuentra tienen un origen aún más remoto. El nombre Sinsacate proviene de la lengua sanavirona y significa “población del cacique Chin”. A partir de 1650, el lugar pasó a formar parte de la Estancia Jesuítica de Jesús María. Allí, los padres jesuitas construyeron una pequeña edificación, una capilla y un molino harinero, sentando las bases de un establecimiento que con el tiempo se transformaría en un punto estratégico para la región.

El Camino Real al Alto Perú

La relevancia de Sinsacate creció cuando la propiedad fue adquirida por Juan Jacinto de Figueroa, quien amplió las instalaciones y fortaleció el servicio de posta. Con abundancia de caballos, mulas, bueyes y carretas, el lugar se convirtió en una parada obligada para viajeros, comerciantes y funcionarios que recorrían el Camino Real al Alto Perú.

La creación del servicio regular de correos a mediados del siglo XVIII consolidó aún más su importancia, hasta transformarla en la posta más destacada del territorio cordobés. Por sus galerías y patios transitaron figuras centrales de la historia argentina. Entre ellas, el general José de San Martín, cuando asumió el mando del Ejército del Norte, y Manuel Belgrano durante sus campañas militares.

También pasaron por allí los hermanos Reinafé y el general Juan Lavalle, protagonistas de una época atravesada por profundas disputas políticas y militares.

El legado de un sitio lleno de memoria

La historia de la Posta de Sinsacate también está vinculada a uno de los episodios más impactantes del siglo XIX. En 1835, el caudillo federal Facundo Quiroga fue asesinado en Barranca Yaco, a pocos kilómetros del lugar. Tras la emboscada, sus restos fueron velados en la capilla de la posta, un hecho que quedó grabado para siempre en la memoria colectiva.

Arquitectónicamente, el conjunto conserva las características típicas de las construcciones coloniales. Sus muros de piedra asentados en adobe, los pisos de ladrillo y las galerías sostenidas por pilares desembocan en una capilla de nave única, reconocible por su espadaña de tres campanas y una pequeña ventana coral sobre la entrada.

Restaurado en 1946 por el arquitecto Mario Buschiazzo, el edificio alberga actualmente el Museo de la Posta de Sinsacate, donde se exhiben objetos rurales, herramientas de labranza y gauchescos que permiten reconstruir la vida cotidiana de una época