En el imaginario social la sexualidad y la tercera edad no suelen ir de la mano, sin embargo, como afirma la Dra. Murineddu, "el principal tabú sigue siendo pensar que el deseo sexual desaparece con la edad". En diálogo con El Destape, la sexóloga habló al respecto y dio detalles de cómo afecta en particular a las mujeres.
Sexualidad en la tercera edad: cómo lo viven las mujeres
En primer lugar, la Dra. Murineddu se refirió a las consultas frecuentes que recibe por parte de sus pacientes mujeres: "En mi espacio, que está orientado a la salud sexual femenina, las consultas más frecuentes suelen estar relacionadas con los cambios que aparecen durante la transición a la menopausia y en los años posteriores". "Lo que veo con mayor frecuencia es la disminución del deseo sexual, que es por lejos el motivo de consulta más habitual. También son frecuentes el dolor durante las relaciones, la sequedad vaginal y la dificultad para alcanzar el orgasmo. A esto se suman inquietudes vinculadas a la imagen corporal, la autoestima y cómo reconectar con el placer en una etapa en la que el cuerpo atraviesa múltiples transformaciones", detalló en este sentido.
Siguiendo esta línea, la sexóloga aseguró que "muchos de estos cambios están relacionados con la disminución de hormonas sexuales, especialmente de los estrógenos y la testosterona, aunque también influyen factores emocionales, vinculares y del estilo de vida. Además, algunas condiciones de salud mental, como la ansiedad o la depresión, y ciertos medicamentos utilizados para tratarlas, pueden impactar significativamente en el deseo sexual, la excitación y la respuesta sexual".
Con el correr de los años, es común que el deseo sexual se empiece a sentir desde un lado tabú. Al respecto, la especialista sostiene: "Creo que el principal tabú sigue siendo pensar que el deseo sexual desaparece con la edad. A veces llegan a la consulta convencidas de que lo que les pasa es una consecuencia inevitable del envejecimiento, cuando en realidad muchas veces existen herramientas para mejorar su bienestar sexual. También son frecuentes los miedos vinculados a los cambios corporales, a sentirse menos atractivas o a iniciar nuevas relaciones después de muchos años". "Todavía persiste cierta dificultad para hablar de sexualidad, especialmente en generaciones que crecieron con menos información y más tabúes alrededor del placer femenino, donde estos temas no se hablaban ni en la familia, ni en la escuela, ni entre amigas", sumó la Dra.
Así como la sexualidad cambió entre los jóvenes, también lo hizo entre las personas de la tercera edad. "Las personas mayores también forman parte de los cambios culturales que estamos viviendo. Hoy vemos más apertura para cuestionar mandatos y construir vínculos que se ajusten a lo que cada persona desea. Muchas utilizan aplicaciones de citas para conocer gente e iniciar nuevas relaciones", expresó al respecto Murineddu. En esta tónica, la sexóloga comentó que, "al mismo tiempo, también hay mujeres que eligen no tener una pareja y viven esta etapa con mayor autonomía, priorizando proyectos personales, amistades y bienestar personal", y concluyó: "Respecto de la sexualidad, observo una mayor apertura para hablar sobre placer, masturbación y comunicación sexual, temas que quizás en otras generaciones era más difícil de abordar".
Cambios corporales, viudez, divorcio, nuevas relaciones y el tema de la edad
El cuerpo no es el mismo a los 20, 50 y 70, así como tampoco lo es el deseo. Al mismo tiempo, muchas mujeres atraviesan durante la tercera edad duelos como la viudez y el divorcio, que afectan de manera directa su sexualidad, así como muchas también se animan a apostar por nuevas relaciones. Todos estos temas son trabajados por la Dra. Murineddu desde la sexología.
En lo que respecta a las zonas erógenas y los cambios corporales, la especialista explicó: "Las zonas erógenas no desaparecen con la edad. Lo que puede cambiar es la forma en que el cuerpo responde a los estímulos. Generalmente se necesita más tiempo para la excitación, una estimulación diferente o mayor comodidad física. También pueden aparecer nuevas formas de experimentar placer y zonas de sensibilidad que antes pasaban desapercibidas". Y enfatizó: "La sexualidad es mucho más amplia que una respuesta física específica. Incluye el contacto, las emociones, la intimidad, el deseo, el vínculo con el propio cuerpo y la posibilidad de darse más tiempo para disfrutar".
Ahora bien, en lo que respecta a lo vincular, la sexóloga puso luz sobre el asunto: "La viudez, una separación o el comienzo de una nueva relación pueden generar emociones muy diversas. Algunas mujeres atraviesan un período de duelo y adaptación, mientras que otras viven esta etapa como una oportunidad para redescubrirse. Lo importante es entender que la sexualidad no desaparece con estos cambios, sino que puede transformarse y adquirir nuevos significados".
Finalmente, para aquellas mujeres que se sienten demasiado mayores para sentir deseo sexual, la Dra. Murineddu les dice: "El deseo no tiene una edad límite. La sexualidad forma parte de la vida en todas sus etapas, aunque se exprese de maneras diferentes con el paso de los años", y concluye: "Sentir deseo, disfrutar de la intimidad, conectar con el propio cuerpo o construir vínculos afectivos sigue siendo algo natural y saludable a cualquier edad. El mayor obstáculo no es la edad, sino las creencias que hemos aprendido sobre cómo 'deberíamos' vivir nuestra sexualidad".
