Descubren en la Antártida un tiburón con "superpoderes" de supervivencia

Científicos dieron con una especie de tiburón nadando en condiciones extremas de la Antártida.

29 de abril, 2026 | 19.14

Un hallazgo inesperado volvió a poner en evidencia cuánto falta por conocer de los océanos. Científicos registraron por primera vez la presencia de un tiburón en aguas antárticas, un entorno que durante décadas se consideró demasiado hostil para este tipo de especies. El descubrimiento fue difundido en febrero de 2026 por el Centro de Investigación Oceánica Minderoo-UWA y compartido por National Geographic.

El registro se produjo a partir de imágenes captadas en enero de 2025 por una cámara submarina instalada en las cercanías de las islas Shetland del Sur, a unos 500 metros de profundidad. Allí, en aguas cercanas al punto de congelación, apareció un tiburón dormilón, una especie poco frecuente y adaptada a ambientes extremos. "Todos nos quedamos perplejos, pensando: 'No creo que haya tiburones en la Antártida'", recordó Alan Jamieson, profesor de la Universidad de Australia Occidental y director del centro de investigación.

El tiburón dormilón rara vez es avistado. Foto: Kelpie Geosciences

Lejos de tratarse de un ejemplar común, el tiburón dormilón pertenece a un grupo especializado en sobrevivir en condiciones adversas. Estos animales, que incluyen al tiburón de Groenlandia, se caracterizan por su gran tamaño, su comportamiento lento y su presencia en aguas profundas y frías, principalmente en el Ártico y el Pacífico Norte.

El superpoder de supervivencia del tiburón dormilón

El "superpoder" del tiburón dormilón es una combinación de adaptaciones biológicas. Por un lado, tienen un metabolismo extremadamente lento, lo que reduce al mínimo el gasto energético. Esto les permite conservar el calor corporal y moverse de manera eficiente en entornos donde la temperatura es crítica.

Además, su organismo contiene altos niveles de urea y de N-óxido de trimetilamina (TMAO), compuestos que les permiten mantener el equilibrio interno y proteger sus proteínas frente al frío extremo. Esta particular química interna hace posible que sus funciones biológicas se mantengan activas incluso en temperaturas cercanas al congelamiento.

A esto se suma una longevidad excepcional. Algunas investigaciones sugieren que estos tiburones pueden vivir más de 400 años, en parte gracias a mecanismos genéticos que favorecen la reparación celular y reducen el deterioro con el paso del tiempo. Al respecto Dave Ebert, especialista en tiburones de la Universidad Estatal de San José, expresó: "Son auténticos tiburones polares".

Por otro lado, más allá de lo extraño de la aparición por el lugar, es raro el avistamiento de la especie. Jamieson aseguró que, en más de dos décadas de carrera, solo había visto cuatro tiburones dormilones. El individuo registrado, de entre dos y tres metros de largo, es además uno de los más grandes observados. "Hay diferentes tipos de rareza en el mundo, y este tipo es absolutamente astronómico", concluyó el científico.