Molly amazónica: el pez que se reproduce sin machos y desafía la evolución

Este pez que nada en México y Texas desafía la teoría evolutiva al reproducirse sin machos y mantener su salud genética.

04 de junio, 2026 | 18.23

En las aguas que recorren México y el sur de Texas nada un pez que parece romper todas las reglas de la evolución: la molly amazónica. Esta especie está compuesta exclusivamente por hembras que se reproducen sin la contribución genética de ningún macho, aunque sí utilizan su esperma para activar el desarrollo de sus óvulos. Lo curioso es que el ADN del macho no forma parte de la descendencia, que es un clon exacto de la madre.

Este fenómeno, conocido como ginogénesis, ha desconcertado a biólogos durante casi un siglo. Según la teoría evolutiva clásica, las especies que se reproducen asexualmente deberían extinguirse rápido porque acumulan mutaciones dañinas sin la variabilidad genética que ofrece la reproducción sexual. Sin embargo, la molly amazónica lleva alrededor de 100.000 años sobreviviendo sin machos.

Edward Ricemeyer, biólogo computacional de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich y coautor de un reciente estudio sobre esta especie, explica que "el sexo tiene un costo". Buscar pareja, competir por ella y solo transmitir la mitad del ADN son desventajas que la reproducción asexual evita. Además, en muchas especies, las hembras invierten mucho más en criar a las crías que los machos, lo que hace que el sexo sea menos eficiente desde el punto de vista evolutivo.

A pesar de estas ventajas, el sexo domina el reino animal: "El 99,9% de los casos corresponden al sexo", señala Dave Speijer, biólogo evolutivo de la Universidad de Ámsterdam. La reproducción sexual genera diversidad genética por la recombinación del ADN de ambos padres, lo que ayuda a las especies a adaptarse y evitar la acumulación de mutaciones nocivas, un proceso conocido como el "trinquete de Müller".

Speijer detalla que "siempre se producen errores" cuando se copia el ADN. En las especies sexuales, esos errores pueden eliminarse, pero en las asexuales se acumulan, degradando el genoma generación tras generación hasta la extinción. Por eso, la longevidad de la molly amazónica parece un enigma.

El nuevo estudio dirigido por Ricemeyer aporta luz sobre este misterio al identificar la conversión génica como el mecanismo clave que permite a la molly amazónica mantener su genoma saludable. Esta reparación genética consiste en que una copia del genoma se usa como plantilla para corregir errores en la otra, haciendo que ambas copias se parezcan más y limitando las mutaciones dañinas.

En humanos y otras especies sexuales, la conversión génica actúa discretamente como un proceso de fondo. En cambio, en la molly amazónica parece ser mucho más frecuente y fundamental para su supervivencia, compensando la falta de recombinación genética que ofrece el sexo.

La molly amazónica surgió hace unos 100.000 años tras el cruce de una hembra de molly atlántica con un macho de molly de aleta de vela. A diferencia de otros híbridos, esta descendencia pudo reproducirse sin sexo, heredando material genético de ambas especies ancestrales, lo que le dio una variabilidad genética inicial importante para combatir el "trinquete de Müller".

El sexo domina el 99,9% de las especies animales.

Ricemeyer destaca que "los tipos de mutaciones que cabría esperar que fueran las peores —las más peligrosas, las más deletéreas— son precisamente las zonas del genoma donde observamos que la conversión génica tiene lugar con mayor frecuencia". Así, la molly amazónica protege las partes más sensibles de su ADN con este sistema de reparación.

Este descubrimiento no solo amplía la comprensión de la evolución y la biología de la reproducción, sino que también podría tener implicancias para la biología humana. Ricemeyer apunta que "el cáncer es una enfermedad de mutaciones" y que entender cómo la naturaleza gestiona las mutaciones genéticas puede beneficiar a largo plazo el estudio de enfermedades genéticas y la salud del ADN.