Un equipo internacional formado por unos 80 científicos y tripulantes zarpará esta semana hacia Groenlandia a bordo del buque de investigación polar RSS David Attenborough para investigar si el rápido deshielo de los glaciares de la isla podría alterar un importante sistema de corrientes del océano Atlántico y, con ello, el clima de Europa.
La misión, de entre cinco y seis semanas de duración, parte de Reino Unido después de que el país y Europa Occidental acabaran de registrar los meses de junio más cálidos de la historia, lo que provocó cortes en el suministro eléctrico, el cierre de colegios y un exceso de mortalidad.
"Las olas de calor en Reino Unido y en Europa de los últimos meses nos han dejado muy claro que nos cuesta adaptarnos incluso a cambios climáticos bastante pequeños", declaró a Reuters Kelly Hogan, geofísica marina del British Antarctic Survey, que lidera la misión, en una entrevista a bordo del buque.
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La expedición forma parte de un proyecto de 20 millones de libras denominado GIANT —Greenland Ice sheet to AtlaNtic Tipping points ("De la capa de hielo de Groenlandia a los puntos de inflexión del Atlántico")—, cuyo objetivo es comprender cómo se derriten los glaciares y se desprenden en el océano, así como el impacto que tiene.
A los científicos les preocupa que el agua dulce procedente del deshielo pueda alterar un sistema de corrientes oceánicas circulantes que ayuda a regular el clima de Europa, lo que podría provocar fenómenos meteorológicos más extremos y un aumento del nivel del mar.
El capitán del buque, Matt Neill, que realizó su primer viaje a la Antártida como cadete de la BAS en 2011, afirmó que ya ha sido testigo de primera mano del impacto del cambio climático global.
"Muchos de los glaciares están retrocediendo muy muy rápidamente, y mucho más de lo que uno podría imaginar... Por eso, en estos tiempos tan dinámicos, es más importante que nunca que estemos allí fuera recopilando datos y mejorando los modelos", dijo.
BOATY MCBOATFACE
Oficialmente, el barco lleva el nombre del veterano naturalista Attenborough, pero para muchos británicos siempre será conocido como "Boaty McBoatface", después de que esa propuesta se alzara con la victoria en una encuesta pública para bautizar el buque en 2016.
En cambio, ese nombre se le ha dado a un sumergible de alta tecnología a bordo del buque, que se sumergirá 1.500 metros por debajo del "mélange" glaciar —una mezcla de hielo marino y nieve que se acumula donde el glaciar se encuentra con el mar— para cartografiar su geometría y cómo influye en el glaciar.
"Va a recopilar una gran cantidad de datos que nunca antes se habían recopilado", dijo Sam Smith, ingeniero de operaciones del Centro Nacional de Oceanografía.
Los datos recopilados durante la misión se incorporarán a los modelos climáticos de próxima generación y a un sistema de alerta temprana para el colapso de los glaciares.
Con información de Reuters
