La esquina de Catamarca y San Martín, en pleno centro de Mar del Plata, amaneció este lunes con una imagen inesperada: los ventanales de la histórica juguetería Periquita estaban tapados. El comercio, que funcionó durante más de cinco décadas, cerró sus puertas de manera definitiva.
La noticia sorprendió a vecinos y clientes habituales, que vieron en ese local mucho más que una tienda: un lugar donde generaciones enteras eligieron el juguete soñado.
Periquita comenzó como un espacio de cotillón y librería y con el tiempo se transformó en una de las jugueterías más completas de la ciudad. Sus estantes repletos de opciones acompañaron infancias, promovieron el juego y los vínculos familiares. Para miles de marplatenses, era “el lugar donde se compran los juguetes”.
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En este marco, la empresa fue adquirida por la distribuidora mayorista Jade, que en los últimos años experimentó un fuerte crecimiento con varios locales en distintos puntos de la ciudad. Hasta el momento, no está definido si el espacio será utilizado como área comercial o como depósito. Tampoco se conoció qué marquesina ocupará la reconocida esquina céntrica.
Los trabajadores, reubicados
A pesar del cierre, el Sindicato de Empleados de Comercio llevó tranquilidad a los seis trabajadores que se desempeñaban en el local. Según confirmaron, no habrá despidos: el personal continuará dentro de la estructura de la distribuidora Jade, cumpliendo funciones relacionadas con la comercialización de productos de librería, ferretería, juguetería, vajilla y artículos para el hogar.
El adiós a un símbolo de la infancia
El cierre de Periquita no es solo la clausura de un negocio. Es también el final de una parte de la memoria afectiva de Mar del Plata. Para muchos, quedarán intactos los recuerdos de aquellas tardes eternas recorriendo sus pasillos en busca del regalo perfecto.
La crisis económica, que ya golpeó a otros comercios históricos del país, sumó un nuevo capítulo con la desaparición de este ícono de la costa atlántica.
