Una nueva tecnología avanza sobre las formas de construir vivendas en la Argentina. Se trata de Barrobot, una impresora 3D que levanta casas utilizando barro y otros materiales naturales. Este proyecto nació en San Javier, Córdoba, de la mano de dos amigos que encontraron una oportunidad: resolver la urgencia del déficit habitacional con técnicas ancestrales.
Al ser un de las pocas iniciativas de impresión 3D con materiales naturales destaca a nivel global, además de ser la primera de Sudamérica orientada específicamente a viviendas. El sistema consiste en la utilización de arcilla, arena, fibras vegetales, agua e insumos orgánicos, dejando de lago el hormigón y otros materiales industrializados que suelen ser más costosos.
La creación de Agustín Gore y Gustavo Mutio busca democratizar el acceso a la vivienda mediante un sistema de construcción más rápido, económico y sustentable que los métodos tradicionales.
¿Cómo funciona la impresora para construir casas con barro?
Barrobot es una estructura metálica de unos cuatro metros de altura que funciona como una impresora 3D convencional, pero a escala arquitectónica. Según sus creadores, el sistema deposita capas sucesivas de mezcla de barro siguiendo un diseño digital previamente cargado. Para ello, un software arquitectónico controla cada movimiento de la máquina con precisión milimétrica.
La tecnología está basada en un sistema CNC con servomotores. Son estos componentes los que permiten controlar la posición en los tres ejes espaciales (X, Y y Z). Así es como las paredes se levantan capa por capa, sin intervención manual directa.
Las ventajas de la impresora 3D para la construcción
Una de las ventajas del sistema es su portabilidad, ya que el equipo puede armarse y desarmarse en un día, por lo que su traslado entre obras no representa una gran dificultad. Esta característica es fundamental para llegar a zonas rurales o de acceso difícil.
Su capacidad de construcción alcanza los 80 metros cuadrados por proyecto, lo que equivale a una vivienda familia estándar. El sistema le permite levantar tanto estructuras rectangulares como formas más complejas.
El software genera patrones internos que imitan formas naturales en el diseño de las paredes. A su vez, el diseño biomimético permite crear cámaras de aire inspiradas en panales de abejas, lo que reduce hasta 40% el material necesario y mejora significativamente el aislamiento térmico de la casa.
Las cámaras internas funcionan como reguladores naturales de temperatura. En verano, el aire atrapado reduce la transferencia de calor hacia el interior. Mientras que en invierno, el efecto se invierte y mantiene la calidez dentro de la estructura.
Otra de las ventajas del sistema es que durante la impresión pueden sumarse las cañerías, instalaciones eléctricas y refuerzos estructurales. Esto elimina la necesidad de picar paredes posteriormente.
El proyecto en marcha
Hoy el proyecto trabaja con un prototipo: un domo de 7 metros de diámetros y 3,60 metros de altura. La superficie cubierta alcanza los 28 metros cuadrados, suficiente para una vivienda básica.
La geometría del domo funciona simultáneamente como pared y techo, lo que reduce costos y simplifica el proceso constructivo. La impresión se realiza de forma continúa y luego se abren los espacios para puertas y ventanas.
Además, el material excedente de los cortes vuelve al sistema. De esta manera, nada se desperdicia y todo se reutiliza en la mezcla de nuevas capas.
Tiempo de armado
Uno de los últimos puntos a tener en cuenta sobre la construcción con barro es su durabilidad. Las estructuras que fueron expuestas a lluvias intensas arrojaron resultados positivos, ya que sólo presentaron desgaste superficial y la estructura integral no se vio comprometida. El barro compactado demostró una mayor resistencia de la esperada.
Sin embargo, el calor extremo resultó ser uno de los principales desafíos: una exposición prolongada provocó un secado acelerado y puede provocar fisuras, por lo que el proceso requiere control constante de humedad durante la etapa de impresión.
Por lo tanto, desarrollaron protocolos de humectación. Durante los días calurosos, los equipos rocían agua sobre las capas recién impresas. Se trata de un cuidado que resulta crítico en las primeras 48 horas posteriores a la construcción.
De esta manera, los tiempos de construcción varían según las condiciones. La impresión de los domos prototipo puede demorar entre 100 y 100 horas de trabajo efectivo. Pero los factores climáticos y la preparación del material pueden extender este plazo.
