Después de un Mundial que volvió a movilizar al país entero, la Selección argentina cayó 1 a 0 frente a España en la final disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. El gol de Ferran Torres en el segundo tiempo del alargue terminó con el sueño del bicampeonato y dejó una sensación compartida de tristeza, vacío e incluso desorientación para muchos hinchas.
Las imágenes posteriores fueron elocuentes, silencio en las calles, lágrimas en las tribunas, abrazos entre desconocidos y miles de personas reunidas igualmente en el Obelisco, aunque esta vez para compartir la desilusión. Incluso se registraron algunos incidentes aislados durante la noche.
Pero, ¿por qué una derrota deportiva puede doler tanto? "Es un duelo emocional, aunque nadie haya muerto", asegura el psicólogo deportivo Augusto Galateo. "La derrota duele. Y está bien que duela. Lo importante es validar esa emoción y entender que el resultado no borra todo el camino recorrido por el equipo", señaló en una entrevista con Aire de Santa Fe.
Según el especialista, durante un Mundial las personas invierten tiempo, expectativas y una enorme carga afectiva en la Selección. Esa identificación hace que la derrota sea vivida como una pérdida real.
Diversos estudios sobre identidad social, desarrollados por los psicólogos Henri Tajfel y John Turner, demostraron que las personas incorporan a los grupos con los que se identifican, como un club o una selección nacional, a su propia identidad. Cuando ese grupo triunfa aumenta la autoestima colectiva; cuando pierde, también aparece una sensación de fracaso compartido.
Durante más de un mes, millones de argentinos organizaron horarios, reuniones familiares, cábalas y conversaciones alrededor del Mundial. La competencia pasó a formar parte de la rutina diaria.
Cuando termina, especialmente después de una derrota en la final, muchas personas experimentan lo que los psicólogos llaman una sensación de "vacío post evento": desaparece de golpe aquello que ocupaba gran parte de la atención y generaba expectativas constantes.
No significa necesariamente depresión ni un problema de salud mental, sino una reacción emocional normal frente al cierre de una experiencia muy intensa.
Cinco claves para atravesar la frustración
Los especialistas coinciden en que no se trata de reprimir la tristeza, sino de procesarla.
- Permitirse sentir decepción sin minimizarla.
- Evitar discutir en redes sociales impulsivamente o buscar culpables.
- Recordar el recorrido completo del equipo y no reducir el Mundial únicamente al resultado final.
- Volver gradualmente a las rutinas habituales, retomando actividades laborales, deportivas y sociales.
- Compartir lo que se siente con familiares o amigos en lugar de aislarse.
Galateo también advierte sobre el riesgo del "exitismo", medir el valor de un proceso exclusivamente por el resultado final.
Cuando el fútbol habla de identidad
En Argentina, el fútbol ocupa un lugar que trasciende lo deportivo. Para muchos representa memoria familiar, pertenencia, identidad nacional e incluso esperanza colectiva.
Por eso, perder una final del Mundial puede generar emociones comparables a otros acontecimientos significativos de la vida. Sin embargo, los especialistas remarcan que también existe un costado positivo: la misma identificación que hoy produce tristeza fue la que permitió vivir semanas de entusiasmo, unión y alegría compartida.
La Selección dirigida por Lionel Scaloni llegó nuevamente a una final del mundo y cayó por un margen mínimo ante una de las mejores selecciones del torneo. El resultado dejó dolor, pero no borra un ciclo que volvió a colocar a Argentina entre las potencias del fútbol mundial.
