Si alguna vez escuchaste cuervos durante el día en tu casa o jardín, no te asustes ni pienses en supersticiones. Aunque históricamente se los relacionó con símbolos negativos, hoy sabemos que su presencia y sus sonidos tienen explicaciones naturales y, en muchos casos, pueden ser una señal positiva del entorno. Los cuervos no emiten cantos melodiosos como otras aves, pero sí producen una variedad de sonidos que les sirven para comunicarse entre ellos.
Estos ruidos forman parte de sus comportamientos cotidianos y cumplen funciones esenciales para su supervivencia. Cuando los escuchás en un espacio, puede ser una forma de indicar que consideran ese lugar seguro o transitado habitualmente. En las ciudades, la presencia de estas aves y sus vocalizaciones revelan que el ambiente todavía conserva condiciones aptas para la vida silvestre, un dato alentador en medio del ruido urbano.
Más allá de lo ecológico, los sonidos naturales, incluso los de aves como los cuervos, tienen un impacto en nuestro bienestar. Aunque no sean melodiosos, forman parte del paisaje sonoro que contribuye al equilibrio ambiental, algo valioso especialmente en zonas ruidosas.
Es importante aclarar que en Argentina y Sudamérica no existen cuervos verdaderos en estado natural, ya que las especies de la familia Corvidae no habitan la región. Sin embargo, hay un pájaro muy común que suele confundirse con ellos: el chimango (Milvago chimango). Este ave rapaz carroñera, conocida como el “cuervo sudamericano”, se destaca por su inteligencia y su capacidad para adaptarse tanto a ambientes rurales como urbanos.
Respecto a qué hacer si escuchás estos sonidos frecuentemente en tu casa, no hay razón para alarmarse ni para intentar ahuyentarlos. Los especialistas en fauna aconsejan simplemente observar y respetar estos comportamientos naturales. De todos modos, existen algunas prácticas recomendadas para mantener un equilibrio saludable entre la fauna local y el entorno humano, aunque no se especificaron en esta ocasión.
Los llaman los “cuervos sudamericanos” y se expandieron de forma masiva en Mar del Plata
Los cuervos "sudamericanos", también conocidos como chimangos, prácticamente se han adueñado de Mar del Plata. Lugar que se visita de "La Perla del Atlántico", lugar en donde seguro habrá alguna de estas particulares aves merodeando la zona.
Pero no siempre fue así. De hecho, los chimangos llegaron a la ciudad costera a principios del año 2000. Su hábitat natural siempre estuvo más vinculado a diversas regiones de Chile, pero desde hace más de 20 años se expandieron hasta nuestro país y también a Uruguay, Bolivia, Paraguay y sur de Brasil.
En Mar del Plata, se pueden encontrar entre 62 y 63 chimangos por metro cuadrado, teniendo en cuenta solo zonas urbanas. En zonas rurales, el número asciende a 82 y 83 chimangos por metro cuadrado.
