Ángela Fernández, psicóloga: “La ansiedad también se esconde detrás de personas muy responsables”

La psicóloga Ángela Fernández explicó cómo la autoexigencia, la dificultad para poner límites y la sensibilidad emocional pueden estar detrás de la ansiedad cotidiana.

26 de mayo, 2026 | 10.05

La ansiedad no siempre aparece de manera evidente, muchas veces no se traduce en ataques de pánico, insomnio o crisis nerviosas, sino que se esconde detrás de hábitos cotidianos que suelen ser valorados socialmente, ser responsable, estar pendiente de los demás o intentar hacer todo perfecto. Lo que parece fortaleza, en algunos casos, puede convertirse en una carga emocional difícil de sostener.

Cada vez más especialistas advierten sobre este tipo de ansiedad silenciosa, una forma de malestar que se construye lentamente y que suele pasar desapercibida incluso para quien la vive. La psicóloga española Ángela Fernández explicó recientemente en redes sociales que muchas personas con ansiedad comparten ciertos patrones de comportamiento que terminan alimentando el estrés cotidiano.

“Ser empático es positivo, pero cuando se hace a costa del propio equilibrio, la factura emocional llega”, señala la especialista en uno de sus videos más comentados. Uno de los rasgos más frecuentes es la necesidad constante de cumplir con todo.

Cómo es la ansiedad en las personas responsables 

Personas autoexigentes, perfeccionistas y acostumbradas a buscar aprobación a través del rendimiento suelen vivir bajo una presión permanente. Aunque desde afuera parezcan organizadas y eficientes, internamente pueden experimentar agotamiento, miedo al error y sensación de no llegar nunca a las expectativas. “La ansiedad también se esconde detrás de personas muy responsables”, sentencia Ángela. 

Los especialistas coinciden en que este mecanismo muchas veces se aprende desde edades tempranas, cuando el reconocimiento aparece ligado al desempeño o al cumplimiento. Con el tiempo, esa lógica puede convertirse en una forma de vida donde descansar genera culpa y equivocarse se vive como un fracaso personal. Otro patrón habitual es la dificultad para poner límites. Muchas personas con ansiedad priorizan las necesidades ajenas antes que las propias, aceptan responsabilidades de más o sienten incomodidad al decir que no. El problema es que esa disponibilidad constante termina generando sobrecarga mental y emocional.

Personas autoexigentes, perfeccionistas y acostumbradas a buscar aprobación a través del rendimiento suelen vivir bajo una presión permanente.

Según Fernández, aprender a establecer límites saludables no implica volverse egoísta, sino proteger el bienestar personal. Poder frenar, delegar o expresar incomodidad también forma parte del cuidado emocional. La sensibilidad extrema frente a los problemas cotidianos es otro factor que suele repetirse.

Situaciones pequeñas, como una discusión, una crítica o un cambio de planes, pueden generar un impacto emocional intenso y prolongado. Los expertos explican que algunas personas tienen un sistema nervioso más reactivo y perciben las experiencias con mayor intensidad.

Frente a este escenario, psicólogos y profesionales de la salud mental recomiendan incorporar herramientas que ayuden a regular el estrés como la actividad física, descanso adecuado, espacios de ocio, terapia psicológica y prácticas de relajación o mindfulness. También remarcan la importancia de abandonar la idea de productividad constante y aprender a convivir con la imperfección.