La liquidación avanza: Milei saca el país a remate

El Poder Legislativo, el Poder Judicial, el círculo rojo, la oposición organizada; todos ven que el experimento se salió de control, pero nadie puede hacer nada para frenarlo.

16 de mayo, 2026 | 21.10

La gramática libertaria, y el lenguaje neoliberal en un sentido más amplio, suelen equiparar el rol de los políticos en el gobierno con el de los CEOs y gerentes de una empresa. Sin ir más lejos, es una figura que el propio Javier Milei, y muchos otros cuadros de su fuerza política, utilizan con frecuencia. Más adecuado, a esta altura del partido, sería comparar la tarea que están llevando a cabo no con la del director de una compañía en actividad sino con la de un síndico encargado de liquidar su quiebra. Milei y su banda nos llevan de la mano, o a patadas en el culo, directo al desguace, en el sentido literal del término.

El proceso se aceleró en las últimas semanas, entre urgencias financieras y concesiones geopolíticas de primer orden que comprometen décadas de desarrollo estratégico nacional. El agua, la energía, el plan nuclear: patrimonio de los argentinos que sale a remate a precios de feria ante la impotencia de un sistema en el que no se encuentran mecanismos para evitar estos desfalcos. El Poder Legislativo, el Poder Judicial, el círculo rojo, la oposición organizada; todos ven que el experimento se salió de control, pero nadie puede hacer nada para frenarlo.

AySA: 10 millones de usuarios, remate por US$500 millones

El viernes comenzó el proceso para privatizar nuevamente AySA, que brinda servicios de agua potable y cloacas a más de diez millones de habitantes en la zona más densamente poblada del país. En 2024 la empresa informó que por primera vez desde 2007 tuvo superávit operativo, con un resultado neto de casi 50 mil millones de pesos. En su último balance público declara activos por un valor de más de 9 billones de pesos, sin contar la importancia del rol social que cumple. El gobierno pide, por el 90 por ciento de las acciones, apenas 500 millones de dólares.

Transener y los Neuss: el círculo de Santiago Caputo

Esta semana también se concretó la privatización de Transener, compañía encargada del transporte de alta tensión. Se la quedará un consorcio encabezado por los hermanos Neuss, el grupo empresario encabezado por amigos de la juventud de Santiago Caputo que desde que empezó este gobierno se beneficiaron de cuantiosos negocios facilitados por el Estado (y ahora quieren meter cuchara en la hidrovía Río Paraná). El precio que pagarán, 356 millones de dólares, parece poco para un negocio monopólico y garantizado que en su último año tuvo una ganancia neta de más de 140 millones de dólares.

Con Transener pasó lo mismo que había sucedido en enero con la venta de las represas hidroeléctricas Alicurá, El Chocón, Piedra del Águila y Cerros Colorados. Proyectos impulsados desde el Estado, financiados con dinero público y que brindan servicios estratégicos, que se transfieren a terceros una vez que todo el trabajo que queda por hacer es operar su funcionamiento y recoger las ganancias. La inversión es pública, las ganancias son privadas (y, en general, de amigos del poder), mientras que el país deja por el camino jirones de soberanía.

El plan nuclear de remate a pedido de Trump

La Comisión Nacional de Energía Atómica inició el proceso legal para desprenderse de todos sus activos. El primer paso fue la autorización administrativa al “Acceso Preliminar para solicitudes vinculadas a la eventual presentación de Iniciativas Privadas”, en criollo: que empresas del sector privado puedan auditar de primera mano el funcionamiento de los procesos que dependen de la CNEA para luego adquirirlos. El expediente EX-2026-44525894 permite acceso a recursos y material nuclear, infraestructura e incluso el “patrimonio inmaterial”: planos y patentes.

La publicación de esa norma interna hace dos semanas coincidió con la visita de una delegación de funcionarios del gobierno norteamericano, de todas las áreas vinculadas al desarrollo nuclear. Esta semana, en El Destape, el investigador de la CNEA Rodolfo Kempf contó que en el comienzo del gobierno de Milei “una funcionaria de la embajada del Reino Unido vino a visitar el RA-10 y que al terminar la recorrida dijo ‘ustedes no pueden tener esto’”. El desarrollo nuclear argentino está siendo desmantelado para su venta.

El gobierno piensa recaudar 3 mil millones de dólares este año con las privatizaciones, según confesó esta semana el viceministro de Economía, José Luis Daza. Se utilizarán para cubrir vencimientos de deuda, como ya sucedió en enero con lo que ingresó por las hidroeléctricas, que se vendieron de apuro para llegar a cumplir con obligaciones en los primeros días del año. En lo que resta de 2026 todavía el gobierno deberá pagar 9 mil millones de dólares. El triple de lo que espera sacar fisurando las capacidades estratégicas del país.

Cumbre en Beijing: el nuevo orden mundial

Lo más grave es que nos deshacemos de nuestros atributos soberanos justo en el momento en el que el mundo está mostrando el camino contrario. Esta semana la visita de Donald Trump y una comitiva de empresarios de primer nivel a Beijing dejó en evidencia el cambio en la dinámica internacional. China no solamente puso las condiciones y obtuvo concesiones estratégicas en asuntos prioritarios, como Taiwán, a cambio de otras menos costosas. También planteó explícitamente el problema de la época: el declive del hegemón y el ascenso de una nueva potencia.

“Todo el mundo está observando nuestra reunión. La situación internacional es turbulenta. El mundo se encuentra en una nueva encrucijada. ¿Pueden China y Estados Unidos superar la 'Trampa de Tucídides' y crear un nuevo paradigma para enfrentar juntos los desafíos globales?", dijo Xi Jinping, en la cara de Trump y ante las cámaras y micrófonos del mundo. La trampa de Tucídides es un concepto en geopolítica respecto a la tentación que tienen las potencias declinantes de declarar la guerra a quien las desafía, lo que termina por precipitar su caída.

Fue un mensaje a Trump, sin dudas. Pero antes que nada fue un mensaje a los empresarios que formaban parte de la comitiva y a otros, como el nuevo vecino de Buenos Aires, Peter Thiel, que abogan abiertamente por una carrera armamentística e informática que los lleve, en el mediano plazo, a una confrontación directa contra Beijing. Fue, de alguna manera, una respuesta al manifiesto por la guerra total que Palantir publicó hace un mes. En China el poder real reside en el Partido. En Estados Unidos está en otro lado. El diálogo es directo, de poder a poder.

La doble ruina de Milei

En este contexto la liquidación de la Argentina que ejecuta Milei por orden y a cuenta de la Casa Blanca, de la que funciona como un mero apéndice, resulta doblemente ruinosa. Por un lado, la cuestión de fondo: China se convirtió en una potencia global en pocas décadas a partir de la planificación estratégica del Estado, en Estados Unidos el poder real exige menos democracia y más planificación centralizada para revertir la decadencia de las últimas décadas, mientras la Argentina desregula, malvende, abandona, enajena y desfinancia.

Y respecto a las formas, que en política internacional son bastante más que un mero envoltorio, a esta altura hay que decir que Trump respeta más y trata mejor a quienes se paran como iguales, desde Kim hasta Lula, desde Xi hasta Putin, que a sus aliados incondicionales como la mayoría de los europeos, o como Milei. Alcanza con prestar atención a la diferencia en las condiciones de los acuerdos entre Estados Unidos y Brasil con la desvergonzada entrega que firmó el gobierno argentino, al que no le pedían tanto pero tampoco van a rechazarle un regalo jamás.