El Gobierno culpó a la clase media por las deudas: "No saben manejar sus ingresos"

El vocero presidencial Adrián Ravier minimizó la crisis por la falta de pago de tarjetas y créditos al adjudicar el problema a la "mala administración" de los usuarios. Frente a la asfixia del bolsillo, el Ejecutivo se limitó a sugerir que los deudores recurran a refinanciaciones bancarias.

14 de julio, 2026 | 12.29

En un alarmante intento por justificar el crecimiento de la morosidad que asfixia a miles de hogares, el vocero presidencial Adrián Ravier responsabilizó directamente a los usuarios de tarjetas y créditos por su situación financiera. "A veces la gente misma se expone a riesgos de impago por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones", sentenció el portavoz, desligando por completo al rumbo económico oficial del estrangulamiento que sufren las familias ante el desplome del poder adquisitivo y el incremento del costo de vida.

La declaración del funcionario choca de frente con la realidad de una clase media golpeada por las tarifas, los despidos y la destrucción del salario, que en muchos casos se vio obligada a "tarjetear" comida o financiar saldos mínimos para llegar a fin de mes. Frente al tendal de deudores, Ravier intentó matizar el impacto al señalar que la situación "preocupa, pero hay cantidad de iniciativas de los bancos de refinanciar", y pronosticó que "con el correr del tiempo y la baja de tasas esto se va a ir facilitando"; una respuesta de tono voluntarista que, lejos de calmar las aguas, traslada la solución al sector financiero.

El funcionario minimizó las alarmas por el incremento de las deudas y aseguró que el fenómeno es propio de una transición económica saludable. "Cuando una economía recupera el crédito es normal que aparezca la morosidad", argumentó el el vocero, contrastando la situación actual con el escenario previo: "Si miramos para atrás, con los niveles de inflación que teníamos no había crédito y eso tenía consecuencias".

Según la óptica oficial, el Palacio de Hacienda considera que el país está ingresando en una nueva etapa financiera que obliga a un cambio forzoso. "Esta Argentina que recupera el crédito inicia un proceso de reaprendizaje", señaló Ravier, quien concluyó que el mercado local se enfrenta ahora a un nuevo esquema de "información y antecedentes crediticios al que nos tenemos que adaptar: tanto el banco como las personas".

La "amenaza" a la industria nacional

Durante la conferencia, el vocero presidencial reconoció el fuerte impacto negativo que la apertura de las importaciones está teniendo sobre el entramado productivo nacional. Asimismo, argumentó que la transición hacia una economía desregulada es dolorosa pero inevitable: "Durante mucho tiempo ningún gobierno se atrevió a cambiar el modelo, porque la tensión de cambiar el modelo genera severas complicaciones", justificó, marcando una diferenciación con las gestiones anteriores.

Ravier habló del costo del plan oficial a corto plazo y admitió que la reconversión económica golpea de lleno a las fábricas locales. "Si uno cambia un modelo de economía cerrada por otro de economía abierta puede generar grandes oportunidades, pero que se van a poder visualizar con el tiempo: en el mediano y largo plazo", advirtió, para luego lanzar su definición más compleja: "En lo inmediato hay una amenaza y un desafío para los que en este momento están produciendo".

A pesar de este diagnóstico, desde la Casa Rosada ratificaron el rumbo. "Estamos convencidos de que esto es lo que va a hacer a la Argentina nuevamente", remarcó el portavoz. En esa línea, explicó que, si bien "es cierto que hay sectores que se tienen que transformar y enfrentar el desafío, mientras que hay otros que tienen un dinamismo más claro", la apuesta final del oficialismo es que, "con el correr del tiempo, la Argentina va a bajar el desempleo y va a atraer más inversión extranjera".

La reforma del Central 

Ravier detalló los planes oficiales para modificar la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). El portavoz reconoció que el objetivo de máxima es blindar la política monetaria ante un eventual cambio de signo político en el poder: “De alguna manera, seguimos preocupados por el futuro. En algún momento, Javier Milei dejará de ser presidente de todos los argentinos, podrá volver el populismo... Esperemos que no, pero podría volver y esperamos poner alguna traba a este retorno a la inflación”, sinceró.

A pesar de la urgencia del diagnóstico, Ravier enfrió las expectativas de un debate parlamentario inmediato al revelar que la letra chica de la ley todavía se encuentra bajo un fuerte hermetismo técnico en la autoridad monetaria. “Está en manos de (Santiago) Bausilli. El proyecto de ley no está terminado y no hay fecha para enviarlo al Congreso”, admitió el funcionario. Según precisó, las modificaciones que se están proponiendo buscan “dar más seguridad de que este programa, que pone algún tipo de control sobre los agregados monetarios, se pueda sostener y de esta manera podamos tener estabilidad monetaria para adelante”.

De acuerdo con lo expuesto por el vocero, los cinco ejes centrales que diseñó el oficialismo para reconfigurar la entidad monetaria de forma permanente son:

  • Misión única: establecer que la única función del Banco Central sea preservar el valor de la moneda nacional.
  • Fin de los adelantos: prohibir de forma absoluta el financiamiento directo al Tesoro Nacional a través de préstamos a tasa cero.
  • Bloqueo de letras: prohibir la creación de las denominadas "letras intransferibles" del Tesoro.
  • Gobernanza blindada: fortalecer la estabilidad de la cúpula del BCRA para que su presidente continúe en el cargo más allá de los recambios presidenciales, siempre y cuando cumpla estrictamente con el mandato de la institución.
  • Cepo a las utilidades y sanciones penales: restringir al extremo la distribución de utilidades del Banco Central (salvo en escenarios de deflación) y endurecer severamente el régimen de responsabilidades y sanciones para futuras administraciones que, de manera directa o indirecta, pretendan emitir moneda para financiar el déficit fiscal.