El Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU) emitió una declaración en la que rechazó los ataques del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, contra el Papa León XIV. Los magistrados, provenientes de distintos países del continente americano, calificaron las expresiones de Trump como "irrespetuosas e incompatibles con los estándares mínimos de las relaciones diplomáticas entre Estados soberanos" y señalaron que "ofenden a toda la comunidad católica mundial".
El 12 de abril, Trump se refirió al obispo de Roma como "débil frente al crimen" y "terrible en política exterior", cuestionó su designación pontificia con términos irrespetuosos, sugirió que debería "dejar de complacer a la izquierda radical" y llegó a afirmar que "le gusta el crimen". Las declaraciones se produjeron después de que León XIV realizara un enérgico llamado a la paz en el marco del conflicto bélico que involucra a Estados Unidos e Israel con Irán.
COPAJU respondió que ese llamado no constituye "una intromisión indebida en la política de ningún Estado", sino "la traducción fiel del Magisterio de la Iglesia", cuya posición pacifista tiene raíces multiseculares: el organismo recordó que la última vez que un obispo de Roma apoyó explícitamente una guerra fue Urbano II, en 1095, al convocar la Primera Cruzada. El comité también recordó que el Vaticano es un Estado soberano reconocido por la comunidad internacional y que León XIV es, simultáneamente, jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano y líder espiritual de unos 1.400 millones de fieles.
La declaración lleva las firmas del presidente del comité, el juez argentino Roberto Andrés Gallardo; de su vicepresidenta, la magistrada brasileña Ana Inés Algorta Latorre; del secretario Gustavo Daniel Moreno, asesor tutelar argentino; del vocal Daniel David Urrutia Laubreaux, juez chileno; y de la vocal María Julia Figueredo Vivas, magistrada colombiana.
El pronunciamiento estableció cinco ejes de rechazo a las expresiones presidenciales. Además de señalar su incompatibilidad con las normas diplomáticas y la ofensa a la comunidad católica, COPAJU reafirmó "el derecho inalienable de la Iglesia Católica a pronunciarse sobre la paz, la justicia social y los derechos humanos con plena independencia de cualquier poder político" y convocó a los actores políticos —en particular a quienes conducen las naciones con mayor capacidad bélica— a "abrir vías de diálogo y de diplomacia multilateral, en consonancia con los principios de la Carta de las Naciones Unidas".
El comité no fue el único en manifestar su malestar. El arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, dijo estar "descorazonado" por los comentarios de Trump y subrayó que "el Papa León no es su rival; ni el Papa es un político".
