Mientras el presidente Javier Milei ofrece charlas de economía en las universidades privadas, el conflicto entre el sistema universitario público y el Gobierno se profundiza por el ajuste financiero de las casas de altos estudios. Tras la falta de respuestas oficiales a las demandas salariales y presupuestarias, la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) resolvió avanzar con una nueva semana de paro nacional en todas las universidades públicas del país, que se llevará a cabo entre el 25 y el 31 de mayo.
La decisión fue tomada por el Plenario de Secretarios y Secretarias Generales del gremio, en un clima de creciente malestar docente. Esta nueva etapa de lucha se da como respuesta directa a lo que consideran un incumplimiento deliberado de la Ley de Financiamiento Universitario por parte de la gestión Milei, así como a la parálisis total de las negociaciones paritarias.
Desde la conducción de CONADU fueron tajantes al explicar los motivos de la huelga. “La voz del pueblo argentino se escuchó muy fuerte el 12 de mayo pasado: la universidad pública se defiende. El Gobierno nacional respondió con ajuste. Nosotros respondemos con más lucha”, sentenció Clara Chevalier, secretaria general de la federación. La referencia a la Marcha Federal Universitaria no es menor, ya que aquella movilización masiva de más de un millón de personas marcó un hito en la resistencia contra los recortes presupuestarios.
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El diagnóstico económico que presentan los gremios es alarmante: según las cifras difundidas por CONADU, los salarios universitarios acumulan una caída del 34% en su poder adquisitivo desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza. Sin actualizaciones paritarias desde octubre de 2024, muchos de los cargos iniciales de la carrera docente e investigación quedaron por debajo de la línea de la canasta básica, una situación que la federación define como “insostenible”.
Plan de lucha y unidad gremial
El paro de una semana no consistirá únicamente en el cese de actividades académicas, ya que el plenario resolvió por mayoría acompañar la medida con jornadas de protesta, clases públicas y acciones de visibilización en todas las unidades académicas del país. Asimismo, se definió una acción de protesta específica frente al Palacio Pizzurno, sede de la cartera educativa, para exigir que los funcionarios del área reciban a los representantes sindicales y abran de forma inmediata la discusión salarial.
En una señal de fortalecimiento de la unidad sindical, CONADU también confirmó que buscará articular medidas conjuntas con el Frente Sindical Universitario y participará activamente en otros espacios de reclamo. El cronograma de lucha incluye la adhesión a la Marcha Federal de Salud el 20 de mayo y el lanzamiento del Frente Educativo Nacional el próximo 22 de mayo en el Cabildo de Buenos Aires.
La preocupación no solo radica en la cuestión salarial, sino en la viabilidad misma del sistema universitario. Los rectores, a través del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), advirtieron que lo que está en juego es "el tipo de país, de democracia y de sociedad que queremos construir". En este marco, repudiaron también los ataques públicos dirigidos contra figuras académicas, como el presidente del organismo, Franco Bartolacci.
Desde el sector universitario advierten que, de no mediar una respuesta concreta que garantice el financiamiento y la recomposición de los haberes, el inicio del segundo cuatrimestre se encuentra en serio riesgo, con la posibilidad de un escenario de conflicto aún más agudo que el actual.
