“Custodiar lo humano”: Grabois destacó el mensaje político y social de la primera encíclica de León XIV

El dirigente social analizó la primera encíclica de León XIV y sostuvo que el documento propone una intervención ética y política frente al impacto de la inteligencia artificial, el poder tecnológico y la crisis del humanismo contemporáneo.

26 de mayo, 2026 | 14.58

Tras la publicación de Magnífica Humanitas, la primera encíclica del Papa León XIV, Juan Grabois publicó en sus redes sociales un video casero de 15 minutos donde realizó una reflexión sobre el contenido del documento y sostuvo que se trata de una intervención política, ética y espiritual frente al rumbo actual del desarrollo tecnológico.

“No es sobre la inteligencia artificial en sí misma. Es sobre la mujer, el hombre, los seres humanos, en tiempos de inteligencia artificial”, sostuvo Grabois al comenzar su análisis.

En su lectura, uno de los elementos centrales del documento aparece desde la elección del nombre del pontífice. Según explicó, León XIV recupera la tradición de León XIII y de la encíclica Rerum Novarum, que abordó la situación de la clase trabajadora en los inicios de la revolución industrial: “León XIII hizo una crítica muy fuerte a esta revolución técnica sin una revolución humana también. El Papa León XIV quiere hacer algo en paralelo a eso, pero referido a las cosas nuevas de nuestro siglo, entre otras la inteligencia artificial, y lo quiere hacer también mirando la situación no únicamente desde sus aspectos técnicos, sino de imperativos morales vinculados a la situación de los pueblos y en este caso también de la creación, por la conciencia ecológica que creó el antecesor de León que es nuestro querido Papa Francisco.”

Grabois también destacó el sentido del nombre elegido para la encíclica, Magnífica Humanitas: “hace alusión al Magnífica que es una oración de María, que muestra que la grandeza de Dios está en ensalzar a los humildes y pararle el carro a los soberbios. La encíclica busca ser, con la inspiración de la Virgen María, una parada de carro a los soberbios, a los que detentan el poder económico, a los que detentan los medios de producción tecnológicamente avanzados, a esos poderes que pueden ser estatales pero sobre todo supraestatales o paraestatales que han concentrado un poder pocas veces visto para influir en nuestra conducta, en nuestros deseos y para realizar un extractivismo de nuestra personalidad más íntima y ponerlo al servicio de sus beneficios. Entonces ahí en ese nombre es interesante buscar la oración porque se ve esta intención crítica frente al rumbo que está tomando el desarrollo de la nueva industrialización”

Durante el video, Grabois retomó uno de los ejes simbólicos que plantea la encíclica: la oposición entre la Torre de Babel y la reconstrucción de Jerusalén encabezada por Nehemías: “Hay que preguntarse cómo estamos construyendo y qué estamos construyendo. Si estamos construyendo como los que construyeron la Torre de Babel o como Nehemías, que reconstruye los muros de Jerusalén de manera comunitaria. No son muros que separan, son muros que cuidan”.

En esa línea, señaló que uno de los aportes centrales del documento aparece en el llamado a “custodiar lo humano en la transformación”, especialmente en tres dimensiones: “León habla de custodiar lo humano fundamentalmente en la verdad, el trabajo y la libertad. La verdad frente a nuevas formas de desinformación que ya van más allá de la posverdad; la dignidad del trabajo en la transición digital; y la libertad frente a la dependencia de los dispositivos digitales”.

Para Grabois, la encíclica ofrece criterios de orientación para pensar respuestas concretas frente a los desafíos contemporáneos: “León no nos dice que hay que crear un salario básico universal o desarrollar cooperativas autogestivas. Nos da criterios de discernimiento que son un tesoro de la doctrina social de la Iglesia y del humanismo en general: el principio de bien común, el principio de destino universal de los bienes, el principio de solidaridad, el principio de subsidiariedad y el principio de justicia social. Los invito a que los estudien”

En particular, destacó el principio de subsidiariedad y reivindicó el rol de la organización comunitaria: “Hay algo importante en el principio de subsidiariedad que nos habla de las respuestas que vienen de abajo hacia arriba y que es algo muy caro a los movimientos populares, demonizados como intermediarios. La doctrina social de la Iglesia habla de las mediaciones necesarias entre el Estado o los grandes poderes y los ciudadanos. Lo asociativo no solamente fortalece una negociación colectiva: tiene un valor en sí mismo. Donde el mercado no llega y donde el Estado no está, la comunidad se organiza y eso tiene un valor intrínseco”.

Tecnología, poder y “cognicidio”

Hacia el final de su reflexión, Grabois advirtió sobre los riesgos del desarrollo tecnológico orientado exclusivamente por el lucro y el poder y retomó uno de los conceptos más fuertes de la encíclica: “León ve que el desarrollo de los medios de producción tecnológicamente avanzados, y que su producto, que son los dispositivos tecnológicamente avanzados, van en el sentido de lo que él llama la cultura del poder. De alguna manera muestra que hemos pasado de una etapa de hipocresía donde parecía haber por lo menos en términos conceptuales cierto consenso, por ejemplo, en la declaración universal de los derechos humanos, pero que eso se cae. Y que aparecen los crímenes de guerra como algo que se puede naturalizar. Creo que hay muchas alusiones a los crímenes de guerra en Palestina, a la actitud descarada de figuras como Donald Trump que no solamente plantean el descarte al interior de sus fronteras de los migrantes sino que plantean, por ejemplo, que son capaces de destruir una civilización entera como en el caso de Irán. Habla de desarmar la inteligencia artificial. No se refiere únicamente a sus aspectos militares sino a sus aspectos destructivos en relación al ser humano. Y en eso hace un llamado a intervenir a los pueblos del mundo, a cada uno desde su trinchera, desde el lugar en el que puede contribuir a que estos cinco principios que mencioné anteriormente se plasmen en la práctica y en la acción cotidiana”.

Finalmente, vinculó este debate con la necesidad de impulsar políticas públicas vinculadas a infancia y tecnología: “La encíclica habla mucho sobre la importancia de la educación en tiempos de la inteligencia artificial y es algo que nosotros venimos impulsando y que rogamos a todos los actores políticos que le den bolilla. Porque la falta de una Educación Digital Integral, la falta de conocimiento y de conciencia de los daños que se producen con situaciones que van desde el grooming hasta las apuestas online de menores, falta de políticas públicas en relación a eso, genera un cognicidio. Un daño permanente en la libertad, como dice la encíclica, de las personas, particularmente de los más jóvenes”