El plan de entrega nuclear: qué hay detrás del humo libertario en la Argentina Week

22 de marzo, 2026 | 20.00

La actividad nuclear en Argentina comenzó tempranamente en comparación con otros países de la región, con un decreto en 1945 que declaró estratégicos los minerales de uranio y torio, y la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en 1950. A partir de allí, se conformó un ecosistema nuclear articulado, compuesto por instituciones y empresas derivadas de CNEA como INVAP, NASA, CONUAR, DIOXITEK, ENSI y ARN. Esta red, junto con otros organismos de CyT,  Universidades Nacionales o empresas como IMPSA, se ha orientado al desarrollo tecnológico soberano y ha recibido un reconocimiento internacional por los países del mundo con desarrollo en la materia como Estados Unidos, Francia, Rusia, India, Corea, Rusia, entre otros. Somos parte del 3% de naciones capaces de diseñar y construir reactores de investigación, y del 16% que opera reactores de potencia.

A fines de 2023 teníamos en marcha -con diferentes grados de avance pero con claras posibilidades de finalizar en el corto plazo- diversos y ambiciosos proyectos encomendados a Nucleoeléctrica Argentina S.A., la Comisión Nacional de Energía Atómica y Dioxitek S.A. Entre ellos se esperaba la finalización de la extensión de vida de la Central Nuclear Atucha I “Presidente Perón” (2025), la construcción, ejecución y puesta en marcha de un nuevo edificio para Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados (ASECG II) (2026), la construcción, ejecución y puesta en marcha del Prototipo de Reactor CAREM (2028), la construcción, ejecución y puesta en marcha del Reactor multipropósito RA10 (2025), la construcción de una nueva planta de conversión de dióxido de uranio (2025), la reactivación de la Planta Industrial de Agua Pesada (2025).

Se suman también a esta lista proyectos del Plan Nacional de Medicina Nuclear:  la apertura  del  Centro Argentino de Protonterapia (CeArP) (2025), pionero en el hemisferio sur para el tratamiento del cáncer infantil; y proyectos de modernización de las áreas de Medicina Nuclear y Radioterapia del Hospital Garrahan (CABA) (2026) y la recuperación del Centro Oncológico de Excelencia (La Plata) (2026/2027). Sin embargo, no hemos visto ninguna inauguración de estas obras en el período de gobierno del presidente Milei. Tampoco parece que habrá alguna en lo que resta de su oscuro mandato. 

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Sí fuimos sometidos a anuncios grandilocuentes sobre la construcción de cuatro reactores modulares pequeños SMRs que funcionarían en 5 años para alimentar la inteligencia artificial, algo completamente irrealizable, ya que se basaba en un modelo tipo ACR 300, correspondiente a una patente de INVAP que aún se encuentra en una etapa preliminar y cuyo diseño, cálculo y construcción deberían comenzar desde cero.   

La megalomanía del fugaz paso de Demián Reidel a cargo de la política nuclear fue continuada por otra puesta en escena de la Argentina Week en Nueva York, donde se difundió que había un fuerte interés de 50 empresas de EE.UU. en la energía nuclear ¿Interesados en qué? ¿En llevarse al Norte global nuestros recursos humanos formados, y nuestros bienes comunes como el mineral de uranio, cuando podríamos - utilizando las capacidades actualmente existentes del complejo nuclear argentino - transformarlos en combustibles para nuestras centrales, reactores de investigación o exportación con valor agregado? 

Deterioro planificado y los riesgos futuros de una verdadera “pesada herencia” 

Mientras la Comisión Nacional de Energía Atómica se empeña, con muchísimo esfuerzo, en formar  profesionales y  disponer de capacidades tecnológicas de largo plazo, 
sufre, en simultáneo, un caso particularmente grave de deterioro salarial dentro del proceso de recorte y desmantelamiento general del sector público. La CNEA es central para la soberanía energética: concentra capacidades de investigación, desarrollo, operación e ingeniería asociadas al ciclo nuclear, y contribuye a la autonomía tecnológica del país en áreas críticas, incluyendo el diseño y desarrollo de reactores y la formación de recursos humanos altamente calificados. Pero los salarios y el denominado ajuste inflacionario sin compensación hacen imposible sostener las condiciones económicas de vida. 

“Licuar el salario real”, como dicen los economistas, produce en concreto dentro de este sector la salida de personal formado y rompe la continuidad de equipos de trabajo cuya acumulación de conocimiento requiere décadas. La pérdida de capacidades en CNEA no es fácilmente reversible.  La especificidad del trabajo científico y técnico, la experiencia de planta, la acreditación en procedimientos y seguridad, y la coordinación interdisciplinaria constituyen activos institucionales que no se reemplazan por contratación rápida ni por reestructuraciones improvisadas. El deterioro salarial destruye, en los hechos, la inversión pública acumulada en formación y experiencia, y debilita la capacidad del Estado de sostener proyectos de largo plazo.

En términos concretos, un técnico con 20 años de antigüedad o un profesional con 10 años, cobra hoy en día un salario básico entre $ 900.000 y $ 1.000.000. En el sector nuclear, la continuidad y la calidad son condiciones operativas. Una institución que pierde técnicos, profesionales, operadores y docentes no sólo reduce su producción científica, sino que compromete su capacidad de sostener instalaciones, programas y proyectos complejos. Este fenómeno se agrava porque, precisamente, los perfiles más formados y escasos son los que tienen mayores oportunidades de migración al exterior. En consecuencia, el deterioro salarial es doblemente adverso: se pierden primero los recursos humanos más difíciles de reemplazar.

Incluso el Instituto Balseiro ha denunciado que se ha llegado a una situación crítica por la pérdida de docentes altamente capacitados, quienes se ven obligados a buscar otros horizontes, a causa de los muy bajos salarios. Todo esto es producto de la falta de cumplimiento de las leyes de financiamiento universitario (Ley 27795), y principalmente del sistema Nacional de Ciencia y Tecnología CyT (Ley 27614), por lo que el presupuesto de CNEA cayó de casi 280 millones de dólares a casi la mitad cuando debería haberse incrementado. 

En este contexto, es un insulto más del gobierno nacional las noticias que se han difundido en estos últimos días sobre la Argentina Week, con más frases rimbombantes como “el gobierno lleva al sector nuclear al mega evento con inversores en EE.UU.” o “Argentina expone en Nueva York todo el potencial del sector nuclear¨ a las que se sumaron los gobernadores de Río Negro y Chubut.

Claramente, ninguno de estos anuncios va a llevar a recomponer al sector, ya que no incluyen proyectos productivos con soberanía nacional, solo prometen más extractivismo, tanto de la minería de uranio pero principalmente de la capacidad de nuestros profesionales formados y del conocimiento acumulado que gratamente cedemos.

La creación de una Secretaría de Asuntos Nucleares bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, a cargo de un abogado que llevaba las redes de la hermana del presidente, no parece estar orientada al genuino crecimiento y valoración del sector, sino a hacer más negocios en beneficio de unos pocos. 

Como frutilla del postre llega el anuncio que la CNEA e IMPSA sellaron un acuerdo para culminar el recipiente de presión del reactor CAREM 25 y exportar esta tecnología a 
desarrolladores de reactores modulares pequeños a Estados Unidos. Recordemos que el proyecto CAREM 25 ha sido desfinanciado y se está desmantelando, mientras que IMPSA fue recientemente privatizada en 2025, siendo adquirida por un consorcio estadounidense IAF (Industrial Acquisitions Fund) liderado por ARC Energy, con sede en Delaware, EE.UU. 

Seguramente las privatizaciones que siguen como la de NASA o la del mercado de radioisótopos, producto del reactor RA-10, profundizarán la pérdida de autonomía tecnológica y el desmantelamiento de capacidades desarrolladas en procesos productivos de alto valor agregado y de gran valor geoestratégico. 

¿Qué futuro posible de desarrollo a partir de este regalo puede ser posible si no impedimos que se continúe con este derrotero?

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Adriana Serquis

Doctora en Física e investigadora. Diputada nacional por Fuerza Patria por la provincia de Río Negro. Ex presidenta de CNEA.