Tras la presión de los médicos, el Gobierno porteño decidió dar marcha atrás con la Ley de Residentes

Los trabajadores de la salud denunciaron que la ley institucionalizaba la precarización laboral y el oficialismo debió dar marcha atrás con la normativa.

04 de diciembre, 2019 | 16.19

Por la fuerte presión social y de los médicos residentes y concurrentes de la salud pública porteña, la Legislatura de la Ciudad dejará sin efecto la nueva ley sancionada la semana pasada. Según denunciaron los trabajadores, significaba la precarización de sus empleos. Además, consiguieron el compromiso de los legisladores para convocarlos a participar de la redacción de una nueva normativa.

Con las firmas de los legisladores Diego García Vilas y Daniel Presti, ambos del bloque Juntos por el Cambio, se emitió un proyecto de resolución que estableció: "Déjase sin efecto la sanción del proyecto de Ley Nro 2828-D-2019 y su agregado Nro 2862-D-2019 (despacho Nro 583-2019) del día 28 de noviembre de 2019". El mismo ingresó por mesa de entradas este miércoles 4 de diciembre.

Además, los diputados firmaron un compromiso para "constituir una mesa de trabajo que contemple la participación del sector de los profesionales de la salud residentes, a los fines de elaborar una nueva ley". 

En la marcha atrás también influyó la Asociación de Médicos Municipales (AMM). Su presidente, Jorge Gilardi, y miembros del comité de presidencia que estuvieron hoy en la Negociación Colectiva Sectorial y, posteriormente, se reunieron con el presidente de la Legislatura, Diego Santilli y los legisladores Agustín Forchieri (vicepresidente 1° de la Legislatura) y Daniel Presti (jefe del bloque Vamos Juntos).

La cuestionada ley fue sancionada el 28 de noviembre en un contexto de represión contra los trabajadores que movilizaron para expresar su rechazo, y mientras los legisladores opositores no estaban en el recinto ya que habían salido a defender a los manifestantes.

Tras la aprobación, que incluyó represión a los Residentes y Concurrentes que se manifestaron contra el proyecto, los médicos expresaron sus rechazos en nueve puntos. Entre ellos estaba el no considerar a los residentes y concurrentes como trabajadores; una carga horaria máxima de 64 horas semanales con actividades durante días hábiles y no hábiles; el "disfraz" de las guardias bajo el nombre de "Actividades de Formación Intensiva Continua" sin explicitar la carga horaria, el descanso o las supervisiones.

Vale aclarar que los Residentes y Concurrentes son médicos con título y matrícula y que ingresan a los hospitales tras un estricto concurso y por orden mérito.

Además, remarcaron, el salario era considerado como "remuneración mensual", parte de la "formación que se ajustará por acta de negociación colectiva", lo que no garantizaba su inclusión en las negociaciones paritarias, la forma de cálculo y el piso salarial del cual se parte. Por otro lado, sostuvieron que la ley planteaba instancias de selección de jefaturas de residentes que son arbitrarias.

En otro punto, señalaron que la nueva legislación generaba menos licencias ya que su régimen no se enmarca con los de los trabajadores de la salud ni considera actualizaciones en las leyes vigentes, así como un régimen disciplinario arbitrario.

Para finalizar, denunciaron que las concurrencias eran consideradas como "modalidad alternativa de formación", lo que no regularizaba el salario y demás derechos laborales en igualdad con las residencias, así como no especificaba detalles concernientes a los Programas docentes, concursos y permanencias, coordinaciones, entre otros.

Desde la oposición, legisladores del Frente de Todos como Victoria Montenegro reivindicaron la lucha de los médicos y criticaron al macrismo. 

 

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