Financiando la transición: la droga por todos conocida

26 de abril, 2015 | 01.42
Dos hechos están detrás de la emisión de deuda que el gobierno e YPF realizaran esta semana. El primero, la colocación fue un regalo para los mercados. Luego de dos intentos fallidos a fines del año pasado y en febrero, logró ampliar la emisión del Bonar 24 por US$ 1.415 millones a una tasa de corte de 8,96%, que duplica a la de nuestros vecinos Brasil y Uruguay. YPF logró un monto similar, a una tasa levemente inferior.

El segundo hecho relevante que favoreció las colocaciones es que en los mercados financieros falta ¨mercadería¨. Para desarrollar el ¨presal¨, Petrobras tiene asumidos compromisos de deuda en dólares y euros por casi USD 170.000 millones. Sólo en un trimestre, el gigante brasileño, solía colocar casi USD 9.000 millones en los mercados globales. Esta exuberancia terminó, ¨petrolao¨mediante. Las nuevas autoridades de Petrobras ya no desean convalidar tasas que duplican las observadas un año atrás (8,5% vs 4,25% a diez años). Esta situación se suma a un contexto de fortaleza del dólar que ha reducido drásticamente el apetito por emitir nueva deuda por parte de empresas y gobiernos emergentes. Mucha liquidez dando vuelta sin encontrar demandantes...

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Basta un dato para ver corroborar que la liquidez global continúa: hoy un bono alemán a cinco años rinde -0,10%. La TIR de un bono americano a diez años sigue cerca de 2% anual. Menos que hace un año.

Los montos obtenidos son pequeños, pero para una economía donde cualquier liquidación marginal de divisas se celebra como un logro estructural del ¨modelo¨, sumar casi USD 3.000 millones es vista como un éxito para la mirada oficialista. Poco importa que se regale rentabilidad a los mercados financieros. De esta manera se oxigenan las reservas brutas del Banco Central y además el gobierno está más cerca de cancelar el vencimiento del Boden 2015 en octubre. El argumento del financiamiento de infraestructura se cae por obvio, faltan dólares, y son fungibles.

Con ambas emisiones daría la impresión que la batalla contra la escasez de dólares está aminorando. El punto de fondo, sin embargo, es que la caída de las exportaciones continúa y eso impide reactivar sustancialmente la actividad a través de una completa normalización de las importaciones.
El gobierno, como un retorno al clásico argentino, vuelve a optar por financiar la transición política con deuda pública y atraso cambiario. Lo hicieron Menem, Cavallo y la Alianza. Una vez más, confirmando que es apenas el corto plazo lo que motiva a la política económica.

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