El gobierno y sus aliados apuntan a llegar a febrero con un acuerdo sellado para avanzar con la media sanción de la reforma laboral en el Senado. En las últimas horas, y tras el receso casi total de la primera quincena de enero, se produjo un encuentro de asesores para empezar a acercar posiciones con las sesiones extraordinarias confirmadas. Los mitin, aseguraron, tienen carácter de periódicos con el objetivo de analizar el tema en profundidad.
Según trascendidos, hacia finales de mes la reunión ya involucrará directamente a los cuadros legislativos. Según confirmó una alta fuente libertaria, la próxima semana se dará el encuentro con los aliados. La apuesta del oficialismo es consolidar el apoyo de sus socios, muchos de los cuales firmaron el dictamen en diciembre bajo el compromiso de introducir modificaciones específicas.
De este modo, febrero comenzaría con un pacto avanzado entre La Libertad Avanza y sus aliados, una pieza clave para la intención del Ejecutivo de llevar el proyecto al recinto —junto a la Ley de Glaciares— el próximo miércoles 11 de febrero. El hecho de contar con el dictamen ya firmado le quita presión al oficialismo, que evita así la obligación de esperar los siete días reglamentarios entre el despacho de comisión y la discusión en el hemiciclo.
En la Cámara de Diputados, en tanto, ya se proyectan los movimientos para definir el funcionamiento del cuerpo durante las sesiones extraordinarias y ordinarias. El interbloque Unidos, que pasará a contar con 22 miembros, pretende quedarse con la vicepresidencia tercera y ganar presencia en las comisiones. Para lograrlo, será vital que sumen votos de diversos sectores o logren el respaldo de Unión por la Patria, con el objetivo de hacer frente a la alianza entre el PRO y LLA. El peronismo aún no abordó la discusión.
Por estas horas, sin embargo empezó a sonar el rumor de conversaciones informales con el armado amarillo para acordar el nombre del vicepresidente tercero. Parte de un pacto más amplió entre ambos interbloques, buscando ganar peso en las comisiones bicamerales para evitar que el control quede repartido únicamente entre el oficialismo y el peronismo. Sin embargo, estos contactos no fueron confirmados.
Mientras tanto, Mauricio Macri planea su regreso a la Argentina. Después de haber tenido una agenda reservada en Europa — en medio de la confirmación de su separación de Juliana Awada — , el ex presidente aterrizará en el país esta semana. Por el momento, sus planes se manejarán fuera del ámbito público.
Su última aparición fue el viernes pasado en la Bologna Business School, donde fue invitado a exponer. Desde la distancia, Macri ya empezó a mover sus fichas: designó a Fernando de Andreis como secretario general del partido, apostando por una figura de su extrema confianza cuya dinámica de trabajo conoce de memoria.
Esta movida sintoniza con la lectura de Martín Yeza, diputado nacional y presidente de la Asamblea del PRO. Según el diputado, en este 2026 el espacio debe priorizar la “reconstrucción de la confianza interna” para luego ponerse “en movimiento” y “recuperar la memoria de competencia”. Yeza aseguró que, “por ahora”, el PRO no tiene un candidato presidencial para 2027; según su análisis, antes de pensar en las urnas el partido debe resolver “temas sencillos” que quedaron pendientes tras dos años donde las energías estuvieron puestas, casi exclusivamente, en “sostener y ayudar al gobierno”.
