El sorpresivo paso de Miguel Ángel Pichetto por San José 1111, sumado al guiño de Cristina Kirchner al lanzamiento de su “trumpismo criollo”, agregó un nuevo condimento a la interna del peronismo. Quienes hablaron luego con la ex presidenta y con el diputado coincidieron en que el balance fue positivo, no sólo por la reunión en sí sino también por sus repercusiones. Con diferencias evidentes entre ambos, los dos habían perdido centralidad política en los últimos tiempos y esta semana volvieron a meterse en la conversación. Desde el entorno del gobernador Axel Kicillof evitaban leerlo como una jugada en su contra, aunque sí advertían sobre la doble vara con la que se juzgan ciertos movimientos y el sambenito de “traidor”. Más inquietud generó en La Plata lo ocurrido en la elección de autoridades de la Legislatura bonaerense, con efectos que podrían extenderse en los próximos días.
Pichetto se comunicó con la ex presidenta a través de su secretario, Mariano —ambos rionegrinos—, y acordaron el encuentro con reserva. El diputado, al igual que el ex secretario Guillermo Moreno, siempre se manifestó contra la persecución a CFK e incluso rechazó la judicialización de cualquier ex presidente. Habló de una reunión “fraterna” y de la necesidad de poner la mirada en el futuro, sin enredarse en las disputas del pasado. “El peronismo tiene que perdonarse”, propuso en el acto que compartió el jueves con Moreno, el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, y el ex secretario de la UTEP, Esteban “Gringo” Castro.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
El flyer del acto -"Hagamos grande a la Argentina otra vez", con estrellas de fondo- remitía de manera explícita al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien Moreno y Pichetto suelen elogiar por su política proteccionista de la industria. En esa misma línea, también han reivindicado a la vicepresidenta Victoria Villarruel, que aspira a convertirse en 2027 en referencia de una derecha nacional. Cómo convive ese repertorio de ultraderecha con el pensamiento de Cristina no fue explicado. Por ahora, el verbo que ordena es "ampliar". Pichetto le comentó a un amigo que quedó conforme por la repercusión del temas en los medios y que la única crítica visible que recibió vino de parte del ex funcionario macrista Waldo Wolff, que creía que lo ayudaba más que perjudicarlo.
“Fue muy buena la conversación”, le aseguró CFK a un dirigente que la visitó al día siguiente del encuentro con Pichetto. Aunque ahora evita las intervenciones en redes sociales, la ex presidenta se mantiene activa en su departamento: lee mucho, sigue de cerca las discusiones dentro de los bloques parlamentarios y conserva un contacto periódico con legisladores de confianza. “No me lo dijo en esos términos, pero interpreté que también estaba conforme porque esta semana recuperó centralidad en la conversación política. Son dirigentes que están afuera y quieren volver a hablar con ella”, comentaba.
En el entorno de Kicillof aseguraban que no interpretaban el encuentro como una movida en su contra, pese a las críticas recurrentes que le hacen Pichetto y Moreno. "Nos parece bien que se hable, Axel siempre plantea que hay que ampliar", respondían. Pero les molestaba el doble estándar de quienes hablan de "traición" cada vez que Kicillof o su ministro de gobierno, Carlos Bianco, hablan con alguien por fuera del espectro kirchnerista. De hecho, el encuentro de Cristina con Pichetto se dio en medio de los señalamientos a los senaodres y diputados electos en las listas del peronismo que dieron quórum para la reforma laboral. Pichetto le votó a Milei la ley Bases, el paquete fiscal, el Presupuesto y, días atrás, la reforma del régimen penal juvenil.
"Tenemos puntos de coincidencia con Pichetto en teemas como la protección del industria y la producción, y en que no debe sostenerse el asistencialismo y la distribución de planes. En otros claramente no, como su xenofobia. Además, no parece el mejor momento para promover un trumpismo argentino cuando Trump está muy mal en las encuestas y tuvo que empezar un ataque a Irán para recuperar terreno", sostenían cerca de Kicillof. MIrando a futuro, analizaban la posibilidad de incluir este espacio como un "carril derecho" en una hipotética oferta electoral que incluyera también un "carril izquierda", con, por ejemplo, Juan Grabois, y Kicillof en el centro. "Serviría para sumar, pero imaginamos que Milei va a eliminar las PASO y organizar una interna del peronismo parece muy complicado", sostenían.
