Tras el derrumbe del edificio en el barrio porteño de San Cristóbal, se dieron a conocer lazos entre las deficiencias de la obra y amigos íntimos del presidente, Mauricio Macri. La tragedia se cobró la vida de una víctima: Adrián Continiello, un joven de 32 años.

Según informó el diario Página 12, el único imputado, el arquitecto Eduardo Agustín Aguaviva (director y autor del proyecto de obra) es además empleado jerárquico de la constructora Caputo Hermanos SA. La dirección del profesional responsable y la compañía coinciden, tal como figura en el cartel del terreno excavado que hizo colapsar al edificio vecino donde fue encontrada la víctima.

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En Sucre 1767, localidad de San Isidro, Aguaviva trabaja para la empresa cuyos dueños son Flavio y Hugo Caputo, hermanos de Luis Caputo, el ex ministro de Finanzas del actual gobierno. El exfuncionario es también integrante del clan que también incluye el primo de ambos y mejor amigo de Macri, Nicolás Caputo.

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Esta compañía había sido denunciada por la UOCRA ante la Dirección General Protección del Trabajo (DGPT), a cargo del arquitecto Fernando Cohen el 4 de febrero.

Para el gremio, el personal no tenía ropa de trabajo, ni cascos, ni calzado de seguridad, protección auditiva y ocular. La obra carecía de señalización y protección en zanjas y excavaciones, exponía a sus trabajadores a pocos metros de la máquina excavadora y tampoco tenía escaleras para salir de las excavaciones.

La causa judicial está caratulada como homicidio culposo y recayó en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 9 a cargo de Martín Peluso.