La historia de amor entre Enzo Fernández y Valentina Cervantes volvió a ocupar el centro de la escena en los últimos meses. Después de una separación que sorprendió a sus seguidores y una posterior reconciliación, la pareja decidió darse una nueva oportunidad y reconstruir su vida familiar junto a sus dos hijos.
Sin embargo, cuando parecía que todo volvía a encaminarse hacia la estabilidad, surgió un nuevo desafío. La participación de Cervantes en MasterChef Celebrity el año pasado la obligó a regresar a la Argentina, mientras el campeón del mundo seguía en Inglaterra con sus compromisos profesionales. Lejos de representar un problema, ambos aseguran que encontraron una manera saludable de sostener el vínculo.
La decisión que volvió a separarlos por un océano
Luego de retomar la relación, la influencer había regresado a Inglaterra para instalarse junto a Fernández y sus hijos, Olivia y Benjamín. La familia intentaba recuperar la rutina compartida después de varios meses de distancia.
Pero la propuesta para participar en MasterChef Celebrity cambió los planes. La modelo decidió aceptar el desafío profesional y regresar a la Argentina acompañada por su hijo menor, una decisión que, según contó, fue tomada en conjunto con el futbolista.
Durante una entrevista en el programa Sería Increíble, de Olga, ella reveló que hablaron extensamente sobre la oportunidad laboral y que recibió un respaldo total de su pareja. “Nosotros siempre hablamos todo en conjunto”, explicó. Contó que su pareja entendió que así como él tomó decisiones importantes para impulsar su carrera deportiva, ella también tenía derecho a reencontrarse con sus propios proyectos y desafíos personales.
La declaración dejó entrever una dinámica diferente a la que habían mantenido años atrás, cuando gran parte de la vida de Cervantes giraba alrededor de la carrera internacional del mediocampista.
Cómo hacen para sostener la relación a distancia
Consultada sobre si le cuesta estar lejos de Fernández, ella sorprendió con una respuesta sincera. “No, estoy re bien. Me gusta, creo que necesitamos cada tanto nuestro espacio”, aseguró.
La frase reflejó una visión más madura de la pareja, basada en el equilibrio entre la vida familiar y los proyectos individuales. Incluso reconoció que durante años había dejado de lado ciertos intereses personales para acompañar el crecimiento profesional de Fernández.
“Antes de separarme era así”, admitió al referirse al modelo de vida que suelen adoptar muchas parejas de futbolistas de elite. Sin embargo, explicó que hoy busca construir también un espacio propio sin dejar de priorizar a su familia.
La distancia, en ese contexto, aparece menos como una crisis y más como una etapa transitoria que ambos decidieron atravesar respetando las necesidades y objetivos del otro. Además, la modelo descartó cualquier conflicto relacionado con los celos o la exposición mediática que rodea al futbolista.
“La que es celosa con un jugador de fútbol muere en el instante”, afirmó entre risas, restándole dramatismo a una cuestión que suele generar especulaciones constantes en las redes sociales y programas de espectáculos.
La vida familiar que construyeron en Inglaterra
Más allá de la fama internacional de Fernández, ella asegura que intentan mantener una vida cotidiana lo más normal posible en Inglaterra.
La influencer contó que suele compartir actividades habituales con sus hijos y que no permite que la notoriedad pública altere la dinámica familiar. Ir al supermercado, pasear por plazas o recorrer distintos lugares de Londres forman parte de una rutina que intenta preservar. Incluso recordó con humor una salida familiar junto al futbolista que terminó convirtiéndose en una especie de excursión.
“Fuimos los cuatro. Le pidieron fotos, pero tranqui”, relató sobre una visita al supermercado que, según explicó, sería mucho más difícil de realizar con naturalidad en Argentina.
La adaptación a la vida inglesa también implicó incorporar nuevas costumbres. Reconoció que al principio le costó acostumbrarse al clima y a los horarios europeos, pero que con el tiempo terminó adoptando hábitos que hoy valora. “Ahora estoy re inglesa”, bromeó. Entre los cambios destacó las cenas tempranas y las rutinas de descanso de sus hijos, una dinámica que, según contó, mejoró notablemente la organización familiar.
Lejos de los rumores de crisis que suelen rodear a las figuras públicas, la pareja parece haber encontrado una fórmula propia para sostener la relación. La reconciliación no implicó volver exactamente al mismo esquema que tenían antes. Por el contrario, ambos decidieron incorporar aprendizajes de la separación y apostar por una relación donde el crecimiento individual tenga lugar junto al proyecto familiar.
