El árbitro deportado por Estados Unidos del Mundial 2026 denunció persecución: "Mi país"

El árbitro somalí que iba a participar del Mundial 2026 explicó las causas por las que fue rechazado por Estados Unidos pese a tener visa y acreditación de FIFA.

09 de junio, 2026 | 13.24

A pocos días del inicio del Mundial 2026, un escándalo inesperado sacudió a la FIFA. Omar Abdulkadir Artan, árbitro somalí designado para integrar la nómina oficial del torneo, fue deportado por Estados Unidos tras ser considerado “inadmisible” por las autoridades migratorias y ahora el juez africano decidió romper el silencio para contar cómo se frustró el sueño más importante de su carrera.

Abdulkadir Artan, árbitro internacional de Somalia y uno de los 52 jueces seleccionados por la FIFA para la Copa del Mundo, deslizó que fue impedido de ingresar a Estados Unidos cuando viajaba para incorporarse a las actividades previas al certamen por cuestiones políticas. El colegiado, de 39 años y considerado uno de los mejores árbitros africanos, tenía todo listo para convertirse en el primer árbitro somalí en dirigir un partido mundialista. Sin embargo, su llegada al Aeropuerto Internacional de Miami terminó en una extensa entrevista migratoria, horas de detención y un vuelo de regreso a Turquía.

“Estoy muy decepcionado. Sólo intentaba cumplir el sueño más grande de mi vida: participar en un Mundial...”, expresó Artan en una entrevista con el diario The Athletic de New York. La situación generó sorpresa porque el árbitro había sido oficialmente designado por la FIFA y contaba con la documentación necesaria para desempeñar sus funciones en el torneo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.

Las sospechas del árbitro somalí por la deportación del Mundial 2026

Tras conocerse la medida, Artan sugirió que las restricciones aplicadas a ciudadanos de Somalia por parte de Estados Unidos podrían haber influido en la decisión. “Creo que tienen un problema con mi país”, afirmó el árbitro, quien recordó que llevaba cuatro años preparándose para esta oportunidad.

Durante ese período participó en programas de capacitación organizados por FIFA en Qatar y Emiratos Árabes Unidos, con el objetivo de alcanzar el máximo nivel del arbitraje internacional. La situación ocurre en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias hacia ciudadanos somalíes y reabre el debate sobre los desafíos que enfrentan deportistas, árbitros y trabajadores vinculados al fútbol internacional cuando los torneos se desarrollan en países con estrictos controles de ingreso.

Una inspección que terminó con la deportación

Según el relato de Artan, aterrizó en Miami cinco días antes del comienzo de la competencia para participar de reuniones organizativas con el resto del cuerpo arbitral. Tras pasar por los controles migratorios, fue apartado para una revisión adicional y allí comenzó una entrevista que, de acuerdo con su testimonio, se extendió durante aproximadamente 11 horas.

El árbitro aseguró que presentó su visa, documentos oficiales emitidos por FIFA y pruebas de su trayectoria profesional. Incluso explicó que los agentes revisaron información sobre su carrera, que incluye el reconocimiento como Árbitro del Año 2025 otorgado por la Confederación Africana de Fútbol.

Pese a ello, las autoridades estadounidenses determinaron que no podía ingresar al país. Posteriormente fue trasladado a una zona de detención y horas más tarde embarcado en un vuelo con destino a Estambul, donde aun permanece.

La explicación de Estados Unidos

El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos confirmó que Artan fue sometido a una inspección secundaria, un procedimiento habitual cuando existen dudas sobre la información proporcionada por un viajero. Sin embargo, el organismo evitó brindar detalles específicos sobre las razones que motivaron la decisión.

En un comunicado oficial, las autoridades señalaron que el árbitro fue considerado “inadmisible debido a problemas de verificación”, aunque no ampliaron cuáles fueron esos inconvenientes. La falta de precisiones alimentó la controversia, especialmente porque el juez africano insistió en que poseía todos los permisos requeridos para viajar y trabajar durante el Mundial 2026.

La postura de FIFA ante el conflicto

La FIFA también se pronunció sobre el caso y confirmó que Omar Artan no podrá formar parte de la competencia. Desde el organismo rector del fútbol mundial explicaron que los procesos migratorios son competencia exclusiva de cada país anfitrión y que no tienen injerencia directa en las decisiones relacionadas con visados o admisiones.

Además, indicaron que las autoridades estadounidenses les comunicaron que la situación migratoria del árbitro no sufriría modificaciones en el corto plazo. La entidad no aclaró si existió la posibilidad de que Artan desempeñara funciones exclusivamente en México o Canadá, los otros dos países organizadores del Mundial 2026.