Qué son las bombas de racimo con las que Irán ataca a Israel

Se trata de un peligroso armamento que está prohibido en varios países. Cómo funciona y por qué pone en riesgo a toda la sociedad civil.

20 de marzo, 2026 | 17.53

En medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente, Israel denunció que Irán usó bombas de racimo, un armamento que se encuentra prohibido en más de 100 países del mundo. Esta tecnología no es un misil convencional, sino que puede generar destrucción en áreas extensas y poner en riesgo a la población civil tiempo después de su lanzamiento.

Qué son las bombas de racimo: por qué son tan peligrosas

La característica principal de una bomba de racimo (o munición de dispersión) es su capacidad de fragmentarse. De acuerdo a la inteligencia israelí, estas bombas se parten a la mitad a unos 7 kilómetros antes de impactar y liberan alrededor de 200 minibombas en un radio de varios kilómetros. 

Qué son las bombas de racimo con las que Irán ataca a Israel

El objetivo militar es claro: saturar las defensas aéreas, ya que es mucho más difícil interceptar cientos de diminutos proyectiles que uno solo de gran tamaño. El problema es que, al dispersarse tanto, estas bombas pueden caer en zonas residenciales, escuelas o infraestructuras civiles, multiplicando el daño de forma indiscriminada.

Además, hay un peligro "invisible" que persiste en el tiempo. Según la organización Human Rights Watch, un porcentaje considerable de estas pequeñas cargas no explota al tocar el suelo y quedan enterradas o escondidas entre los escombros, funcionando como minas terrestres improvisadas. Los racimos sin detonar pueden estar activos durante años, incluso después de que finalice la guerra, sin que los habitantes lo sepan.

Un vacío legal en medio de la guerra

En 2008, la Convención sobre Municiones en Racimo en Dublín prohibió la fabricación, uso y almacenamiento de las bombas racimo por su peligrosidad.  Sin embargo, grandes potencias como Estados Unidos, Rusia y China nunca firmaron el acuerdo.

Tampoco lo hicieron Irán ni Israel.  Lo que significa que, legalmente, desde Irán no están obligados por el tratado a no utilizarlas, aunque el uso de armas que no distinguen entre militares y civiles siempre roza la violación de los derechos humanos básicos en contextos de guerra. Israel sostiene que casi la mitad de los misiles balísticos lanzados por Teherán tendrían estas ojivas de racimo, una denuncia que Irán todavía no confirmó, pero que mantiene en alerta a toda la comunidad internacional.

Las bombas de racimo están prohíbidas en muchas naciones, pero Irán jamás firmó el tratado (Créditos: Europa Press)