El primer ministro de China, Li Qiang, reclamó de manera pública adoptar "una visión global y objetiva" de la coyuntura financiera actual y aplicar un ajuste anticíclico mucho más contundente, en medio de evidentes indicios de una desaceleración en el ritmo de crecimiento de la potencia asiática.
Durante una reunión clave con economistas y empresarios, Li reconoció los desafíos que enfrenta la gestión y remarcó la necesidad de ser "realistas respecto a los problemas" existentes. Como jefe del Consejo de Estado y brazo ejecutor del rumbo macroeconómico que fija el líder supremo, Xi Jinping, advirtió que el trabajo técnico durante este segundo semestre será "crucial" para no fracasar en las metas de desarrollo anuales planteadas por el Partido Comunista. "Es importante reconocer plenamente los logros alcanzados y, al mismo tiempo, ser realistas respecto a los problemas", afirmó Li Qiang en declaraciones difundidas por la cadena estatal CCTV.
El nerviosismo en los despachos oficiales coincide con la proximidad de una fecha clave: el gobierno tiene previsto publicar la próxima semana los datos oficiales del Producto Interno Bruto (PIB) correspondientes al segundo trimestre del año. Los analistas internacionales estiman que el crecimiento de China se ralentizó al 4,5%, una caída en comparación con el 5% registrado en el período enero-marzo.
Este porcentaje ubicaría a la economía china en el extremo inferior del objetivo anual fijado por Pekín, establecido en una banda de entre el 4,5% y el 5%. Para evitar perforar ese piso, Li Qiang reclamó "hacer un uso pleno y eficaz de las políticas existentes" y empezar a diseñar con anticipación un paquete de medidas adicionales de estímulo para consolidar el impulso productivo.
El Primer Ministro puso el foco en un factor políticamente sensible para la estabilidad social del régimen: la necesidad de estabilizar el mercado del empleo y liberar de una vez el potencial de la demanda interna. Todos los ojos de los inversores globales se concentran ahora en la tradicional reunión que el Politburó del Partido Comunista celebrará a finales de julio, donde se terminarán de definir las herramientas regulatorias y el nivel de agresividad de los estímulos para lo que resta del año.
Con información de Reuters.
