Mercados emergentes se enfrentan a riesgos de inflación ante amenaza de potente fenómeno de El Niño

Un informe del gobierno de los Estados Unidos proyecta un 81% de probabilidades de un evento climático extremo a fines de 2026. El fenómeno amenaza con disparar la inflación de los alimentos en Asia y América Latina. Sin embargo, para la Argentina podría representar un impulso para las lluvias y la liquidación de divisas del campo.

27 de julio, 2026 | 12.29

 

Las economías emergentes, golpeadas por la reciente volatilidad financiera y el encarecimiento de los combustibles por la crisis en Oriente Medio, enfrentan un nuevo frente de tormenta: la llegada inminente de un fenómeno de "Súper El Niño". La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) advirtió que existe un 81% de probabilidades de que se desarrolle un evento meteorológico de gran intensidad entre octubre y diciembre, lo que lo situaría entre los más potentes registrados desde 1950.

La amenaza climática se caracteriza por sequías severas en Asia y parte de África, mientras que se desarrolla en forma de lluvias intensas en América del Sur; y pone en jaque la producción agrícola mundial y la estabilidad de los precios de los alimentos. Este escenario complica los planes de los bancos centrales, obligándolos a suspender los recortes de tasas de interés programados para la segunda mitad de 2026 o incluso a encarecer el costo del dinero para frenar la espiral inflacionaria. "Empezamos este año con muchos bancos centrales que pensaban que tenían margen para recortar las tasas. Y ahora vemos que los bancos centrales dejan de recortarlas, y algunos de ellos incluso las están subiendo. No veo espacio para recortes rápidos en la segunda mitad del año", explicó Gillian Edgeworth, gestora de renta fija en Wellington Management.

En el plano sudamericano, la vulnerabilidad económica muestra dos realidades completamente opuestas. Por un lado, Colombia y Perú se posicionan como las naciones más expuestas a la turbulencia climática. "Colombia es el país más expuesto a una mayor inflación de los alimentos y la energía provocada por las perturbaciones de El Niño, sumado al impacto del petróleo", afirmó Dan Pan, economista de Standard Chartered.

En el caso colombiano, la reducción en los niveles de los embalses por la falta de precipitaciones amenaza la generación hidroeléctrica y fuerza la activación de centrales térmicas más costosas, trasladando subas inmediatas a las tarifas de energía e impulsando la inflación general. En suelo peruano, las lluvias extremas y las alteraciones térmicas golpean directamente a la pesca y la agricultura, lo que motivó a su banco central a proyectar un desvío en las metas inflacionarias.

En contraste directo con el norte de la región, las proyecciones meteorológicas indican que la Argentina podría ubicarse entre los pocos países beneficiados por el fenómeno. La mayor abundancia de precipitaciones previstas para la zona núcleo pampeana permitiría recargar las reservas de agua en los suelos, favoreciendo la producción de cereales y oleaginosas. Este escenario potenciaría los saldos exportables del sector agropecuario, incrementando la recaudación por derechos de exportación y agilizando la liquidación de divisas para las reservas del Banco Central.

El impacto más crítico para la seguridad alimentaria mundial se concentra en la India, el principal exportador de arroz del planeta y segundo productor de azúcar. El Departamento Meteorológico indio anticipó que las lluvias del monzón podrían registrar su nivel más bajo en más de una década. Con una inflación interna por encima de la meta del 4%, la eventual escasez de agua obligará al gobierno a restringir los envíos agrícolas al exterior, encareciendo los precios de los granos a nivel internacional.

Asimismo, en el sur de Asia y diversas regiones de África, el debilitamiento de las monedas locales frente al dólar encarece la importación de fertilizantes y productos energéticos. Ante la persistencia de los shocks de oferta, los analistas financieros coinciden en que los bancos centrales de los países en desarrollo mantendrán una política monetaria restrictiva hasta principios del próximo año, suspendiendo cualquier intento de reactivación económica por vía del crédito.

 

Con información de Reuters