Una devastadora ola de incendios forestales impulsada por temperaturas extremas y sequías prolongadas mantiene en jaque al sudoeste de Europa. En una carrera contra el reloj, miles de bomberos y brigadistas en Francia y España intensificaron sus labores para contener los frentes de fuego que ya obligaron a evacuar a más de 320.000 personas entre turistas y residentes, mientras la Unión Europea (UE) activó un amplio despliegue de ayuda internacional para frenar el desastre.
Autoridades españolas advirtieron que las próximas 48 horas serán decisivas porque se prevé que a partir del miércoles ingrese una nueva ola de calor con máximas superiores a los 37 °C. Esta situación podría reavivar los incendios calificados por los especialistas como de "sexta generación", es decir, fenómenos de extrema gravedad capaces de modificar el microclima de la zona y arrasar miles de hectáreas por hora. "Lo que estamos viviendo es la expresión más dolorosa de una emergencia climática que hace de los incendios de sexta generación más voraces, las olas de calor más frecuentes y nuestro territorio más vulnerable", sostuvo el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Peligro en Burdeos y récord histórico en España
En Francia, la situación más crítica se concentra a solo 15 kilómetros de los accesos a Burdeos, la capital de una de las regiones vinícolas y turísticas más importantes del mundo. Con más de 42.000 hectáreas reducidas a cenizas y 220.000 personas evacuadas en las zonas costeras y suburbanas, el impacto económico ya es calificado de "golpe demoledor" por el Ministerio de Finanzas galo, mientras el gabinete de Emmanuel Macron analiza declarar la emergencia nacional.
Por su parte, en España el fuego ya destruyó más de 80.000 hectáreas, siendo el foco en la provincia de Ávila como el más devastador de su historia reciente, y provocó la evacuación de casi 100.000 personas. Aunque las condiciones meteorológicas de la última noche dieron un breve respiro en la sierra al noroeste de Madrid, otros frentes en Castellón continúan descontrolados. "Hoy y mañana son días absolutamente centrales. A partir del miércoles las previsiones son altamente negativas para combatir el fuego. Es una carrera contra el reloj antes de que vuelva la ola de calor", alertó el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska.
La Unión Europea moviliza una flota de rescate transfronteriza
Ante la magnitud de la crisis, la Comisión Europea anunció la ampliación de la asistencia técnica y militar tras la solicitud formal del gobierno español y las autoridades francesas a través del Mecanismo de Protección Civil del bloque. Bruselas incrementó a 13 las aeronaves de combate contra incendios (aviones Canadair y helicópteros Super Puma) desplegadas en los países afectados, procedentes de Grecia, Italia, Turquía, Alemania, República Checa, Suecia y Eslovaquia. Asimismo, Portugal aportó más de 130 bomberos y 41 vehículos terrestres, mientras que el sistema de emergencias por satélite Copernicus monitorea en tiempo real el avance del fuego. "Ningún país debería tener que afrontar un desastre de esta magnitud en solitario. Mantendremos nuestro apoyo hasta que los incendios queden totalmente extinguidos", afirmó la comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib.
Desde la sede del Ejecutivo comunitario en Bruselas aclararon que las tareas de extinción resultan "extremadamente complejas" debido a la enorme extensión de los perímetros afectados y al riesgo sobre áreas urbanas e industriales, lo que obliga a dividir los esfuerzos de las brigadas entre el combate directo de las llamas, la evacuación preventiva de los vecinos y la protección del tendido eléctrico e infraestructura crítica.
Con información de Reuters
