El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, comenzó un tratamiento complementario de radioterapia superficial tras la extirpación de un carcinoma basocelular en abril. Los médicos aseguran que podrá mantener sus actividades sin restricciones.
El Hospital Sirio-Libanés informó que Lula inició un protocolo de radioterapia superficial preventiva el 25 de mayo de 2026, en su unidad de Brasilia. La intervención quirúrgica se realizó el 24 de abril en São Paulo, donde se le retiró un carcinoma basocelular, el tipo más común de cáncer de piel.
La dermatóloga Cristina Abdalla explicó que se trata de una lesión localizada, vinculada a la exposición solar crónica, y que no implica un mal pronóstico. El tratamiento contempla 15 sesiones en tres semanas, con carácter preventivo para evitar recurrencias.
El parte médico subrayó que Lula podrá continuar con su agenda oficial sin restricciones, manteniendo su rutina diaria. Los especialistas aclararon que la radioterapia superficial no provoca efectos secundarios relevantes, lo que permite al mandatario seguir trabajando normalmente. El equipo médico indicó que Lula debe usar sombrero, protector solar y vendaje en la cabeza durante el proceso de recuperación.
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Los antecedentes de salud de Lula da Silva
En febrero de 2026, Lula se sometió a un procedimiento de cauterización por queratosis actínica, una afección cutánea vinculada a la exposición solar. El cardiólogo Roberto Kalil Filho señaló que la extirpación fue la medida adecuada, ya que estas lesiones no cicatrizan si no se retiran. El presidente deberá acudir regularmente al hospital para completar las sesiones y mantener un control constante sobre la evolución de la piel. En 2011, Lula superó un cáncer de laringe tras una quimioterapia y radioterapia.
Durante su actual mandato, Lula también fue atendido por una hemorragia intracraneal derivada de una caída en su residencia oficial. El hospital confirmó que no se reportaron secuelas que limiten sus funciones, aunque permanecerá bajo vigilancia médica. La salud del presidente genera atención mediática en Brasil, especialmente de cara a las elecciones presidenciales de octubre de 2026, donde Lula aspira a un cuarto mandato.
Recientemente, Lula da Silva amplió su ventaja en intención de voto frente al senador opositor Flávio Bolsonaro, cuya imagen positiva viene cayéndose en picada tras el escándalo difundido que lo involucró con el banquero Daniel Vorcaro, en prisión preventiva por estafa al Estado. El nuevo sondeo puso al actual mandatario con el 40% de los apoyos para la primera vuelta, frente a un potencial 31% de Bolsonaro Jr. Frente a este contexto, desde el partido opositor lanzaron otros nombres a la cancha para evaluar posibles nuevos candidatos.
