Tras casi una semana de la segunda vuelta electoral en Perú, con el 98,254% de las actas contabilizadas, la candidata derechista Keiko Fujimori mantiene una ventaja mínima de apenas 1.207 votos sobre el izquierdista Roberto Sánchez. Mientras quedan nueve actas por escrutar, los organismos electorales comenzaron a revisar más de 1.600 mesas observadas o impugnadas que podrían inclinar el resultado final.
La segunda vuelta presidencial peruana entró en una etapa decisiva y cargada de tensión. Después de años de inestabilidad política, con cuatro presidentes en apenas cinco años, la diferencia entre los dos candidatos sigue siendo ínfima. Fujimori busca por cuarta vez consecutiva ser presidenta del país andino, y heredar el legado político de su padre dictador Alberto Fujimori, que gobernó Perú durante los años '90 sin congreso y con denuncias de violaciones a los derechos humanos.
Según el último reporte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori tiene el 50,003% de los votos válidos, mientras que Sánchez reúne el 49,997%. La diferencia es de apenas 1.207 sufragios sobre un universo superior a los 18 millones de votos contabilizados.
Hasta el momento, Fujimori acumula 9.035.493 votos, frente a los 9.034.286 que registra Sánchez. Sin embargo, el resultado definitivo todavía depende de la revisión de 1.611 actas observadas por inconsistencias o impugnaciones presentadas durante la jornada electoral del domingo pasado.
Actas observadas y definición abierta
La mayor parte de las mesas cuestionadas corresponde a distintos distritos de Lima, la capital peruana, donde reside cerca de un tercio de la población del país. Esas actas deberán ser evaluadas por los Jurados Electorales Especiales (JEE), que tendrán la última palabra sobre la validez de los votos observados.
Además, todavía restan por incorporarse nueve actas provenientes de una localidad de la región amazónica de Loreto, en la frontera con Brasil. Aunque representan una cantidad reducida de sufragios, en una elección tan ajustada cualquier voto puede resultar determinante. La incertidumbre llevó a ambos espacios políticos a adoptar un tono prudente mientras esperan el cierre definitivo del escrutinio.
Keiko Fujimori afirmó que recibe los resultados parciales con "serenidad y mucha gratitud", aunque le recordó irónicamente a su rival que se comprometió públicamente a respetar el veredicto de las urnas. "Sea cual sea el ganador, estamos con los ánimos dispuestos a dialogar en el próximo quinquenio", sostuvo la candidata de Fuerza Popular, quien además señaló que aguardará los resultados finales antes de mantener una eventual conversación con Sánchez.
Consultada sobre las impugnaciones presentadas por sectores vinculados a Juntos por el Perú, Fujimori aseguró que "no observa causales" que justifiquen la anulación de esos votos, aunque reconoció que sus adversarios están en su derecho de recurrir a las instancias previstas por la legislación electoral.
Desde el entorno de Sánchez también buscaron bajar la tensión. El secretario general de Juntos por el Perú, Ernesto Zunini, aseguró que siguen el proceso "con tranquilidad" y pidió que el recuento concluya sin incidentes, pese a las movilizaciones convocadas en distintas ciudades para respaldar al candidato de izquierda.
