El parlamento de Uruguay ratificó este jueves el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) y se convirtió en el primer país miembro del bloque sudamericano en dar ese país. Se le adelantó al oficialismo argentino de Javier Milei, que consiguió su aprobación en el Senado un rato después, en una de las últimas sesiones de las extraordinarias convocadas para este verano.
"Es un paso histórico, tenemos un primer país del Mercosur plenamente dentro del Acuerdo", se alegró el presidente Pro Tempore de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, el embajador paraguayo Didier Olmedo, en la sede del bloque.
El acuerdo fue firmado el pasado 17 de enero en Asunción, en una cumbre de los países del Mercosur a la que se sumó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el titular del Consejo Europeo, Antonio Costa. Tras más de dos décadas de negociaciones, países europeos como Francia no lograron seguir frenando el acuerdo comercial y finalmente Bruselas consiguió los votos que necesitaba para aprobarlo. Ahora, comienza otro difícil proceso: conseguir la ratificación de los Poderes Legislativos de cada uno de los miembros del Mercosur y la UE.
La aprobación definitiva se concretó minutos antes de las 13, con una votación que arrojó 91 votos a favor y 2 en contra. Los únicos rechazos fueron de los diputados de Identidad Soberana (IS), Gustavo y Nicole Salle. Tras el resultado, la Cámara baja votó a mano alzada el envío inmediato al Poder Ejecutivo para su promulgación, sellando así el trámite parlamentario.
El día anterior, el Senado uruguayo ya había dado una señal contundente al aprobar por unanimidad el acuerdo Mercosur-UE. La sesión comenzó a las 10 de la mañana y cerca de las 18 el proyecto obtuvo el respaldo de todos los partidos políticos representados en la Cámara alta.
Un año de adecuación
Desde el gobierno uruguayo anticiparon que la implementación no será inmediata ni automática. El canciller Mario Lubetkin, titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, explicó que el primer año tras la aprobación será de “adecuación o acomodo”. El objetivo, según sostuvo, es que “nadie se quede atrás” en el proceso de apertura comercial. “Y, si alguien queda atrás, ver cómo se lo apoya en esta fase”, agregó, en referencia a los sectores productivos que podrían enfrentar mayores desafíos frente a la competencia europea.
Lubetkin planteó además que el verdadero debate se dará en torno a la capacidad de reconversión del país. “Al final, el problema que se planteará es si tenemos la capacidad, en una reconversión de nuestro país desde el punto de vista industrial, productivo, de cubrir al menos una parte de ese enorme mercado que se abre”, señaló.
