Raúl Castro, el exlíder de 94 años, se unió el viernes a miles de cubanos en una marcha con motivo del Día Internacional de los Trabajadores que recorrió la costa de la capital, La Habana, y pasó junto a la embajada de Estados Unidos, en un momento en que la tensión entre ambos países ha alcanzado niveles casi sin precedentes.
Washington ha insinuado en repetidas ocasiones que podría emprender acciones militares contra la isla caribeña gobernada por el Partido Comunista y, desde enero, ha impuesto un bloqueo petrolero, lo que ha obligado a las autoridades a racionar servicios esenciales y a la ONU a advertir de una crisis humanitaria.
Mientras se celebraban las festividades del 1 de mayo, funcionarios de la Casa Blanca comunicaron a Reuters que el presidente Donald Trump estaba ampliando las sanciones contra el Gobierno de Cuba para incluir a personas, entidades y afiliados que apoyan su aparato de seguridad.
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A Castro, hermano de Fidel Castro, quien cedió la presidencia en 2018, se le entregó un libro con más de 6 millones de firmas cubanas -casi dos tercios de la población- que demuestran la voluntad popular de defender al país de un posible ataque militar directo de Estados Unidos.
La marcha de este año se redujo en cierta medida, ya que el Gobierno no pudo proporcionar el transporte debido al bloqueo petrolero de Estados Unidos, pero las autoridades aún así contabilizaron más de medio millón de personas en La Habana.
Con información de Reuters
