El presidente Vladimir Putin se enfrentó el jueves a dos visiones opuestas sobre el futuro de Rusia al celebrar su principal conferencia anual sobre inversiones, mientras la guerra en Ucrania continúa sin tregua.
Algunos participantes en el fastuoso Foro Económico Internacional de San Petersburgo afirmaron que Rusia debería seguir luchando y prepararse para una confrontación global con Occidente.
Otros destacaron los beneficios económicos que se obtendrían al poner fin a una guerra que llegó casi a las puertas del foro cuando drones ucranianos atacaron el miércoles una terminal petrolera y una base naval de San Petersburgo, lo que provocó una gran columna de humo sobre partes de la ciudad.
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Las narrativas contradictorias ilustran el debate en curso entre los líderes políticos y empresariales sobre lo que el futuro podría deparar a Rusia, y las influencias internas sobre Putin tras más de cuatro años de guerra en Ucrania.
El subjefe de gabinete de Putin, Maxim Oreshkin, declaró en la conferencia que era inútil esperar que volvieran los viejos tiempos o que Occidente levantara las sanciones. "No hay que esperar a que algo cambie, a que algo vuelva; no volverá y no cambiará", señaló.
FACCIONES RIVALES
Putin, de 73 años, lleva mucho tiempo gobernando equilibrando las opiniones de las diferentes facciones del Kremlin que compiten por influir en el hombre que ha sido el líder supremo de Rusia durante el último cuarto de siglo.
Los indicios de que la economía de 3 billones de dólares se está estancando a medida que la guerra se prolonga sin un final a la vista han reforzado los argumentos de algunos miembros de la "élite" de que la guerra debería terminar y alcanzarse la paz con la mediación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
No obstante, algunos nacionalistas ven la guerra como la mera primera etapa de una confrontación global mucho más profunda con lo que, según ellos, es un Occidente en declive, lo que significa años —o incluso décadas— de una posible guerra mundial.
"Tenemos que admitir que estaremos en guerra en los próximos años, quizá durante un par de décadas", afirmó Andrey Bezrukov, un antiguo espía detenido por el FBI en 2010 mientras vivía con una identidad falsa en Estados Unidos.
"Puede ser una guerra muy intensa, puede ser una guerra de desgaste. Incluso si se extiende a otras regiones, tendremos dos generaciones que, en esencia, se pueden considerar en guerra. Y tenemos que aprender a vivir con esta guerra", dijo Bezrukov entre aplausos en una sala abarrotada.
Los nacionalistas han afirmado que Rusia debe ponerse en forma o enfrentarse a un posible colapso y destrucción.
Entre las ideas presentadas por los nacionalistas en la conferencia, a menudo descrita como la respuesta rusa al Foro Económico Mundial de Davos, se encontraban la racionalización de la toma de decisiones, el desarrollo tecnológico y el cambio de la percepción del ejército ruso dentro de la sociedad rusa.
MUESTRA DE ARMAS
En los pabellones que cada año solían visitar financieros de empresas occidentales como Goldman Sachs, se exhibían drones y armas, mientras que las empresas cibernéticas promocionaban tecnología de reconocimiento facial y programas avanzados de ciberdefensa que utilizan inteligencia artificial.
Rusia controla cerca de una quinta parte del territorio ucraniano tras la decisión de Putin de enviar decenas de miles de soldados en febrero de 2022, pero sus avances en el campo de batalla se han ralentizado este año. Rusia controla la mayor parte de la región de Donbás, en el este de Ucrania, en los combates que comenzaron allí en 2014, pero no ha podido tomar el 10% restante.
Ucrania afirma que no retirará sus fuerzas de la parte de Donbás que aún controla y que nunca reconocerá la soberanía rusa sobre el territorio ucraniano que Moscú ha tomado. El objetivo inicial de Rusia era controlar toda Ucrania.
Las conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos siguen estancadas, y la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, Maria Zajarova, afirmó que Washington estaba prestando "por desgracia" menos atención debido a la crisis de Irán.
Varias figuras destacadas de Rusia han intentado en el pasado advertir a Putin sobre los costos económicos cada vez más elevados de la guerra.
Mientras los drones y misiles ucranianos atacan instalaciones petroleras y complejos militar-industriales rusos, Kirill Dmitriev, el hombre de confianza de Moscú en los contactos con la Administración Trump, ha estado promocionando los posibles beneficios económicos de un acuerdo de paz.
"La pregunta es: ¿termina esta guerra o nos enfrentamos a un futuro mucho más difícil?", declaró a Reuters un participante ruso bajo condición de anonimato debido a la delicadeza del asunto.
Putin afirma que Moscú no tiene intención de atacar a la OTAN, cuyas economías combinadas de los estados miembros eclipsan a la de Rusia, a pesar de que esta es el mayor proveedor mundial de recursos naturales.
Pero el ideólogo ultranacionalista ruso Alexander Dugin, cuya hija Darya murió en un atentado con auto bomba en 2022 que Moscú atribuyó a Ucrania, declaró a los periodistas que la guerra en Ucrania "terminará con la victoria de Rusia o nunca terminará".
"Tenemos que reunir todas nuestras fuerzas, reunir toda nuestra voluntad y dejar de fingir que somos un país pacífico que se va de barbacoas o de vacaciones de verano", afirmó.
Dugin afirmó que Rusia no atacaría a Occidente. Sin embargo, cuando se le pidió que resumiera las relaciones de Rusia con Occidente en los próximos años, se limitó a decir: "Guerra".
(Reporte adicional de Mark Bendeich; editado en español por Carlos Serrano)
