México y la Unión Europea (UE) firmarán el viernes un acuerdo de libre comercio largamente postergado, en un intento de ambas partes por reducir su dependencia de Estados Unidos y protegerse parcialmente de los aranceles impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump.
El acuerdo actualiza el tratado comercial entre México y la UE de 2000, que abarcaba únicamente bienes industriales, al incluir servicios, compras públicas, comercio digital, inversión y productos agrícolas.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, se reunirán en Ciudad de México para firmar el acuerdo comercial.
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"Va a ser la primera cumbre en más de una década y, en este momento, el orden internacional se encuentra muy vapuleado y esto significa, más que comercio, una declaración geopolítica", dijo en la víspera Kaja Kallas, vicepresidenta de la Comisión Europea en un acto público en la capital mexicana.
Los defensores del libre comercio en la UE afirman que el bloque necesita nuevos socios para reducir su dependencia de China, especialmente en materias primas críticas, mientras que México busca expandirse en los mercados europeos para diversificar sus exportaciones y reducir su dependencia de Estados Unidos.
El comercio entre México y la UE superó los 100,000 millones de dólares el año pasado, un aumento del 75% en una década, dominado por el intercambio de equipos de transporte, maquinaria, productos químicos, combustibles y productos mineros.
La Secretaría de Economía de México estima que la modernización del acuerdo podría incrementar las exportaciones mexicanas al bloque en un 50%, hasta alcanzar los 36,100 millones de dólares en 2030. La UE estima que el acuerdo beneficiará a unas 45,000 empresas europeas, mayormente pequeñas y medianas.
ACUERDO DILATADO
Los negociadores de la UE y México alcanzaron un acuerdo inicial en 2018 y, en 2020, acordaron permitir que empresas de ambos países compitieran por los contratos públicos de la otra parte. Sin embargo, el acuerdo final se retrasó debido a la reforma del sector energético mexicano, que otorgaba preferencia constitucional a la empresa eléctrica estatal.
Esto eliminó posibles beneficios para las empresas energéticas de la UE, por lo que se acordaron revisiones: se redujeron las cuotas de la UE para las exportaciones mexicanas de carne de res, aves de corral y etanol, y se facilitó a la UE la exportación de vehículos eléctricos y baterías a México.
Prácticamente todo el comercio de bienes estará libre de aranceles, incluidos los productos agrícolas como el pollo y los espárragos mexicanos, así como la leche en polvo, el queso y la carne de cerdo europeos, aunque con algunas cuotas.
El acuerdo también contempla el reconocimiento de las "denominaciones de origen" para ciertos alimentos y bebidas, una exigencia clave de la UE, como especificar que solo el queso griego puede denominarse Feta.
Actualmente, la UE exporta a México, su segundo socio comercial más importante en América Latina, unos 2,160 millones de dólares anuales en productos alimenticios y agrícolas. México, por su parte, exporta a la UE alrededor de 1,500 millones de dólares en el sector agroalimentario, siendo su tercer socio comercial más importante, después de Estados Unidos y China.
La firma del acuerdo se ha demorado más de un año. La UE priorizó la firma de un acuerdo de libre comercio con el bloque sudamericano Mercosur, con la esperanza de que este ayude a compensar el impacto de los aranceles estadounidenses. En los últimos ocho meses, la UE también concluyó negociaciones de libre comercio con Indonesia, India y Australia, en su afán por diversificar sus economías.
Mientras tanto, México se ha mostrado cauteloso a la hora de tomar medidas que pudieran irritar a Trump durante la delicada revisión del acuerdo comercial de Norteamérica, TMEC. Actualmente, más del 80% de las exportaciones mexicanas se destinan a Estados Unidos.
En la UE, los 27 miembros ya acordaron la firma del acuerdo comercial. Este deberá someterse a votación en el Parlamento Europeo, que probablemente lo aprobará en los próximos meses.
Con información de Reuters
