Izquierda apoyada por expresidente Castillo resurge en elecciones de Perú y alborota a los mercados

16 de abril, 2026 | 09.47

​El ascenso del izquierdista Roberto Sánchez, quien cuenta con posibilidades para pelear el balotaje por la presidencia de Perú, reavivó la preocupación de los inversionistas por la posible llegada de un candidato antisistema al Gobierno, lo que está golpeando ‌a los mercados, nerviosos por las consecuencias.

Sánchez, legislador y ‌exministro del destituido expresidente de izquierda Pedro Castillo, podría enfrentar a la derechista Keiko Fujimori en una segunda ronda prevista para el 7 de junio, una vez que culmine el lento recuento oficial de votos.

En una entrevista con Reuters antes de la votación del domingo, Sánchez dijo que Perú necesitaba un "nuevo comienzo" por lo que describió como décadas de exclusión de las poblaciones marginadas del país bajo el modelo económico actual.

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"Queremos un nuevo contrato social (...) Una nueva Constitución que nos diga que somos el rostro plurinacional", afirmó el candidato de 57 años en una oficina del partido Juntos por Perú en Lima, donde mostró un sombrero de paja de ​ala ancha que, comentó, pertenecía a ⁠Castillo y que es un símbolo estrechamente asociado con la base rural del expresidente.

Sánchez obtenía un 11,98% de los votos, segundo ‌detrás de Fujimori -que suma el 17,06%-, con el 93% de los votos contados hasta la mañana del ⁠jueves, tras unas elecciones marcadas por irregularidades, retrasos y denuncias de presunto ⁠fraude.

Con 11,92% de votos le pisa los talones el ultraconservador Rafael López Aliaga.

Faltando poco para completar el conteo, ningún candidato obtendrá el 50% necesario para ganar en primera vuelta, prolongando la incertidumbre en el tercer productor mundial de cobre, inmerso en escándalos de corrupción de ⁠sus políticos y un aumento del crimen. Los dos candidatos más votados avanzan a segunda ronda.

"PERÚ VENDE PIEDRAS"

Sánchez, criado ​en una familia indígena en el sur andino, ha dicho que las personas no son "imprescindibles" ‌y afirma que no apoyará la permanencia del actual jefe ‌del Banco Central, el reconocido banquero Julio Velarde, lo que inquieta a los inversores que ven la institución como un ⁠pilar de estabilidad macroeconómica.

La reñida batalla es un punto focal para los inversores. El reciente aumento de apoyo a Sánchez, cuyas propuestas incluyen una nueva constitución y revisiones de los contratos mineros, podría aumentar aún más a medida que se recuenten completamente los votos rurales, que tienden a inclinarse hacia la izquierda.

Sánchez sostiene que el modelo económico en Perú excluyó a grandes sectores de la sociedad, ​incluidos los grupos ‌remotos e indígenas, y que primó la explotación de recursos naturales en lugar de la promoción de una industria local con valor agregado.

"Perú vende piedras", dijo. "Treinta años de minería y los pueblos mineros siguen siendo los más pobres".

El eje central de su plataforma es la propuesta de convocar una asamblea constituyente que redactaría una nueva constitución para reemplazar la actual carta adoptada en los años 90 bajo Alberto Fujimori, padre de su probable rival en el ⁠balotaje.

En política económica, apoya un control estatal sobre los recursos naturales, así como revisar los contratos de minería y gas y los tratados de libre comercio, gravar los beneficios extraordinarios e imponer un impuesto sobre la riqueza.

"Nosotros no le vamos a expropiar nada al que tiene propiedad", dijo. "Pero exigimos, por el abandono en que está nuestro pueblo, reequilibrar esos estándares, es lo justo".

Los mercados reaccionaron rápidamente cuando Sánchez avanzó en el recuento de votos. El miércoles el sol cayó un 1,46% frente al dólar a su nivel más débil desde fines de septiembre; y el índice referencial de la bolsa de Lima se hundió 4,47%.

El ascenso de Sánchez llevó a los inversores a "recalibrar sus posiciones", dijo ‌Cesar Huiman, analista de Renta4 SAB, que calificó al candidato como "menos favorable para los negocios".

Estas preocupaciones se agravan por la estrecha relación de Sánchez con Castillo, quien le dio su respaldo desde prisión. El exmandatario fue encarcelado por cargos de rebelión y conspiración tras un corto gobierno que terminó en su intento fallido de disolver el Congreso a fines del 2022.

Sánchez se refiere a Castillo como "presidente", reforzando la percepción de que su candidatura representa continuidad con el exlíder.

Sánchez dijo que no devolvería el poder al exlíder si es elegido, aunque reconoce ‌que están estrechamente alineados y en contacto regular. Añadió que buscaría su liberación y justicia para los fallecidos tras las protestas por su destitución.

Algunos analistas dicen que un dividido panorama político limitaría el alcance del cambio, sin importar quien gane las elecciones.

De acuerdo a los resultados parciales y proyecciones ‌previas a las elecciones, las ⁠cámaras alta y baja de Perú para el mandato 2026-2031 tendrían una mayor representación de partidos de derecha, aunque seguirían fragmentadas.

"La única certeza en las caóticas elecciones de 2026 en Perú es que Keiko Fujimori ​tiene un lugar en la segunda vuelta de junio, y que el Congreso y el nuevo Senado se inclinarán firmemente hacia un conservador", dijo Eileen Gavin, analista principal de América en Verisk Maplecroft.

Ese dominio conservador en el Congreso, añadió, sugiere que la política económica se mantendría estable, ayudando a los mercados a mirar más allá de la incertidumbre política.

Con información de Reuters