A raíz de la crisis nacional, Formosa registró un nuevo fenómeno: además de la caída de ventas de alimentos, la retracción de consumo alerta por la reducción de venta de medicamentos.
Los datos analizados que alcanzan un 5% en marzo y 4% interanual, provenientes de los registros de supermercados y farmacias, reflejan un impacto directo en el día a día de la población. En diálogo con Agenfor, el director de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete de Formosa, Federico Muracciole, esta baja no es un hecho aislado sino que marca una tendencia contractiva que se observa de manera sostenida desde el inicio de la actual gestión del Gobierno nacional.
De acuerdo con el funcionario, las estadísticas permiten observar cómo los hogares comenzaron a reducir consumos esenciales, y así recortaron incluso en bienes y productos que habitualmente constituyen los últimos gastos en ser resignados dentro de la economía doméstica.
Señales de un ajuste sobre gastos esenciales
El referente indicó que, si bien los hogares suelen recortar primero las actividades recreativas, la indumentaria o los bienes no esenciales para mantener inicialmente los gastos vinculados a la alimentación y la salud, la caída registrada en estos últimos sectores representa una señal de deterioro más profundo de las condiciones de vida.
También cuestionó la interpretación que realiza el Gobierno nacional sobre la evolución del consumo y sostuvo que algunos indicadores positivos no reflejan la realidad cotidiana de la mayoría de los argentinos. “Plantea que crece el consumo a partir de dos o tres índices que le pueden llegar a dar bien, pero que, generalmente, son consumos de las clases altas, como los autos o el consumo en el exterior, que obviamente no es de la mayoría de la gente”, señaló.
Asimismo, advirtió que las políticas de ajuste impactan especialmente sobre los sectores en situación de vulnerabilidad y mencionó el caso de las personas con discapacidad y sus familias, quienes deben afrontar gastos adicionales vinculados a tratamientos, traslados y atención médica. “Es muy grave y afecta directamente al bolsillo de esa familia que por sí ya tienen gastos mucho más grandes que otros y con esto se va a sentir muchísimo más”, concluyó.
