Hace un mes, la vida de Nariman al-Issa era como la de cualquier niña de 12 años: jugaba con sus juguetes y montaba en bicicleta por los barrios del sur de Beirut. Su infancia dio un vuelco cuando un ataque israelí mató a sus padres y hermanos y destruyó su hogar.
Ahora, la joven siria no va al colegio y sobrevive a duras penas con el resto de su familia en la calle, en la capital libanesa, entre el millón de personas desplazadas por los crecientes ataques aéreos del ejército israelí y las órdenes de evacuación masiva.
Issa y su familia huyeron de los barrios periféricos del sur de Beirut en 2024, durante el anterior conflicto entre Israel y el grupo armado libanés Hezbolá, pero regresaron a casa cuando terminó esa guerra de dos meses.
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Pero desde que el conflicto se reanudara el 2 de marzo, junto con la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, la vida de Issa ha dado un giro radical. A mediados de marzo, un ataque israelí alcanzó el edificio donde vivían sus padres, sus dos hermanos y su hermana, mientras ella se alojaba cerca de allí con su tía, Mayida al-Mussawi.
"Estaba en casa de mi tía y oímos que había habido un ataque (...). Dije: 'Vamos a casa de mamá'. Fuimos y descubrimos que el edificio se había derrumbado sobre mamá y papá", contó a Reuters.
LA FAMILIA DEPENDE DE LAS DONACIONES
Issa y los miembros supervivientes de la familia viven ahora de las donaciones que distribuyen las organizaciones humanitarias, tras haber perdido sus trabajos como limpiadores y conserjes en los distritos del sur de Beirut.
Por la noche, cuando llega el frío, se acurrucan junto a una hoguera que mantienen viva con todo lo que encuentran: ramas de árboles, cartón e incluso plástico.
"Antes, estaba en mi casa, venían mis amigos y tenía muchos juguetes y cosas (...). Tenía una bicicleta y mis amigos y yo jugábamos abajo. Era muy feliz en esa casa. Pero ahora que estoy aquí, no, no estoy bien", dijo Issa.
Más de 1.200 personas han muerto en los ataques israelíes contra Líbano desde el 2 de marzo, según las autoridades libanesas. Entre ellas hay al menos 11 sirios, según las declaraciones del Ministerio de Sanidad, pero el desglose no siempre ofrece detalles sobre todas las víctimas mortales sirias.
"¿CUÁNDO VIENE MAMÁ?"
En las dos primeras semanas de la guerra, más de 180.000 ciudadanos sirios abandonaron Líbano, según la Organización Internacional para las Migraciones.
Miles de sirios llevan años viviendo en los distritos periféricos del sur de Beirut tras huir del conflicto que asola su país desde 2011.
Sin embargo, al-Mussawi, la tía de Issa, dijo a Reuters que su familia ya no tenía hogar en Alepo, la región del norte de Siria de la que huyeron hace una década.
"No puedo dejar a la niña porque le falta mucho: no tiene madre ni padre", dijo Mussawi.
"Gracias a Dios tiene 12 años; si fuera mayor y más consciente, me habría destrozado. Al principio, cuando me la llevé, me preguntaba: '¿Dónde se ha ido mamá? ¿Cuándo viene mamá?'".
Tanto Issa como su tía dijeron a Reuters que deseaban desesperadamente que la vida volviera a una apariencia de normalidad.
Líbano se vio arrastrado a la guerra cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel en solidaridad con Teherán, dos días después de que Irán fuera atacado por Israel y Estados Unidos el 28 de febrero. El ataque de Hezbolá desencadenó la nueva ofensiva terrestre y aérea israelí.
"Espero poder volver al colegio, espero volver a jugar con mis amigos y que la vida vuelva a ser como antes", dijo Issa.
Con información de Reuters
