Mayor estudio genómico hasta ahora detecta problemas en poblaciones aisladas de elefantes africanos

16 de abril, 2026 | 12.55

El mayor estudio genómico ​realizado hasta la fecha sobre los elefantes africanos reveló que ambas especies -de la sabana y la selva- gozan de buena salud genética a pesar de la disminución de sus poblaciones, aunque algunas comunidades aisladas muestran signos preocupantes de endogamia y mutaciones ‌perjudiciales.

Los investigadores analizaron la salud genética de los elefantes ‌africanos —los animales terrestres más grandes del planeta— examinando los datos genómicos de 181 elefantes de sabana y 51 elefantes de la selva procedentes de 29 localidades repartidas por 17 países.

Se determinó que su salud genética era positiva en general, ya que muchas poblaciones, especialmente en una amplia franja del sur de África, aún pueden desplazarse a grandes distancias e intercambiar genes.

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Se detectaron signos de problemas genéticos en elefantes aislados de otras poblaciones debido a factores como el crecimiento de la población humana, la expansión agrícola y los proyectos de infraestructura.

"Observamos el aislamiento principalmente en las poblaciones de la periferia, en los límites de la distribución de los elefantes", afirmó la genetista evolutiva de la Universidad de ​Copenhague Patrícia Pečnerová, autora principal de la ⁠investigación publicada el jueves en la revista Nature Communications.

"Esto incluye a los elefantes de selva y de sabana de la parte noroeste ‌de África, como Sierra Leona, Malí y Camerún, y a los elefantes de sabana de Namibia, en el ⁠suroeste, así como a las poblaciones más al noreste de Eritrea y Etiopía", ⁠explicó.

En Eritrea quedan unos 100 elefantes, que viven a unos 400 kilómetros de cualquier otra población de elefantes, señaló Pečnerová.

Los aproximadamente 300 elefantes que viven en el Santuario de Elefantes de Babile, en Etiopía, no están completamente aislados, pero habitan un entorno hostil en enclaves de ⁠tierra cada vez más reducidos, en medio de la caza furtiva y la expansión de los asentamientos, explicó Pečnerová.

"Observamos los efectos ​del aislamiento en el aumento de los niveles de endogamia, el apareamiento entre parientes, lo que ‌también conduce a una pérdida de variación genética y puede comprometer ‌la salud de una población", explicó.

"Cuando una población está aislada, se vuelve más común aparearse con un pariente porque las ⁠opciones son limitadas, incluso si los elefantes suelen evitar aparearse con parientes", afirmó Pečnerová.

En estas poblaciones, los datos genómicos mostraron una acumulación de mutaciones moderadamente riesgosas, lo que puede hacer que los elefantes sean menos capaces de adaptarse a los cambios en el entorno y más vulnerables a las enfermedades.

La historia fue un poco diferente para los elefantes de sabana aislados en África Occidental gracias a un pequeño grado de mestizaje ​con elefantes de la ‌selva que ayudó a reforzar la diversidad genética. Sin embargo, dicha "hibridación" conlleva el riesgo de introducir rasgos genéticos potencialmente negativos.

Los elefantes se encuentran en 37 países del África subsahariana, la mayoría de ellos en la parte sur del continente. Su población asciende a aproximadamente medio millón en todo el continente, y los elefantes de sabana representan quizás el 70% del total.

POBLACIONES DIEZMADAS

Los elefantes africanos han sufrido graves descensos de población debido al comercio de marfil y a la pérdida de ⁠hábitat.

Un estudio de 2024 documentó alarmantes descensos de población en numerosos lugares de África entre 1964 y 2016, con una reducción de las poblaciones de elefantes de la sabana de alrededor del 70% y de las poblaciones de elefantes de la selva de alrededor del 90%.

Los elefantes de la sabana, la especie más grande de las dos que habitan África, viven en praderas abiertas y tienen colmillos curvados hacia fuera. Los de las densas selvas tropicales tienen una coloración más oscura y poseen colmillos más rectos y orientados hacia abajo.

"Los elefantes se encuentran entre los animales más emblemáticos del mundo", afirmó el genetista Alfred Roca, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, uno de los coautores del estudio.

"Tanto los elefantes de las selvas ‌como los de la sabana desempeñan funciones ecológicas fundamentales. Son muy inteligentes y socialmente complejos, y son fundamentales para los esfuerzos de conservación de la vida silvestre en toda África", agregó.

La otra especie de elefante del mundo, el asiático, está en poblaciones fragmentadas a lo largo de la India y el sudeste asiático. El estudio actual no se centró en esa especie.

Los problemas genéticos detectados entre los elefantes africanos aislados no son tan graves, según los investigadores, como los que sufrió la última población de mamuts lanudos del mundo -parientes de los elefantes actuales-, que se extinguió hace ‌unos 4.000 años en una isla del océano Ártico frente a la costa de Siberia.

El estudio reveló que los elefantes de la selva presentan una mayor diversidad genética que los elefantes de la sabana, a pesar de que su población es más pequeña.

"Las trayectorias evolutivas inferidas a partir de los genomas ‌sugieren que los linajes de los ⁠elefantes de la selva y de la sabana se separaron hace unos 4 millones de años, lo que los hace tan distintos entre sí como lo son los leones y los tigres", afirmó Roca.

"Durante el último millón ​de años o más, el patrón de los elefantes de la selva sugiere un mayor número de individuos reproductores, lo que concuerda con su mayor diversidad genética", señaló Roca.

"Esto también concuerda con la elevada competencia entre machos documentada en los elefantes de la sabana, que limita el número de machos reproductivamente exitosos y, a su vez, reduce su diversidad genética", concluyó.

(Reportaje de Will Dunham en Washington; Editado en español por Natalia Ramos)