La situación que atraviesa el sistema científico argentino suma nuevos capítulos de preocupación. En Santa Fe, autoridades e investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) advirtieron sobre un escenario de creciente deterioro marcado por la pérdida salarial, la reducción presupuestaria y la salida de profesionales altamente capacitados. Según aseguran desde la provincia, el fenómeno amenaza con generar consecuencias de largo plazo sobre la producción de conocimiento y el desarrollo tecnológico del país.
Uno de los datos que más inquieta a la comunidad científica es el impacto que la crisis ya tiene sobre los recursos humanos. Según explicó el director del organismo en Santa Fe, Rubén Spies, los salarios del sector acumulan una pérdida cercana al 40% del poder adquisitivo, mientras que en los últimos meses se registraron 75 bajas entre renuncias y jubilaciones. Para los investigadores, la situación no solo afecta el presente de los trabajadores, sino también la capacidad futura del sistema para generar nuevos desarrollos científicos.
“Desmantelar un sistema donde cada investigador tarda aproximadamente trece años en formarse genera un daño difícil de revertir”, advirtió Spies. La preocupación se centra en que la salida de profesionales especializados implica perder capacidades construidas durante décadas y financiadas por el propio Estado. En muchos casos, quienes abandonan el sistema migran al sector privado o buscan oportunidades en el exterior ante la falta de perspectivas de crecimiento y estabilidad.
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El reclamo que volvió a escucharse en la Marcha Federal Universitaria
La crisis del CONICET fue uno de los ejes presentes en la última Marcha Federal Universitaria, donde investigadores, docentes, estudiantes y trabajadores del sistema científico reclamaron por el financiamiento de la ciencia y la tecnología. Durante esa jornada, representantes del sector cuestionaron la profundización de los ajustes impulsados por el Gobierno nacional y advirtieron que los recortes alcanzan áreas consideradas estratégicas para el desarrollo del país.
Spies cuestionó especialmente la Decisión Administrativa 20/2026, que dispuso nuevas reducciones presupuestarias en distintas áreas del Estado. Según detalló, el ajuste sobre el CONICET alcanza los 3.200 millones de pesos adicionales para este año. De ese monto, 2.000 millones estaban destinados a becas de formación de investigadores y otros 1.200 millones correspondían a gastos de funcionamiento, recursos fundamentales para sostener proyectos científicos, equipamiento e infraestructura.
La ciencia frente a un escenario de incertidumbre
Desde el sistema científico también señalaron contradicciones entre los discursos oficiales y las decisiones presupuestarias. Como ejemplo, Spies recordó la participación de organismos argentinos en proyectos de relevancia internacional, como la colaboración de la CONAE y la Universidad Nacional de La Plata en la misión Artemis II de la NASA. Sin embargo, advirtió que el mismo organismo espacial que fue destacado públicamente por esos logros sufrió recientemente un recorte superior a los 5.000 millones de pesos.
Para investigadores y autoridades del sector, la combinación de salarios deteriorados, menor financiamiento y reducción de programas de formación configura una de las crisis más profundas de los últimos años. En Santa Fe sostienen que el riesgo ya no se limita al funcionamiento cotidiano de los institutos, sino que compromete la capacidad del país para sostener una política científica de largo plazo y formar a las próximas generaciones de investigadores.
