El 79% de quienes unifican sus deudas en España tiene un crédito al consumo

Un informe revela que el verdadero motor de la asfixia financiera en los hogares españoles es la acumulación masiva de préstamos por compras y plazos de tarjetas. Esta situación ya arrastra a las familias con contratos estables y buenos salarios.

01 de junio, 2026 | 10.51

 

El crédito al consumo se ha convertido en el principal desencadenante de la asfixia económica de los hogares españoles. Según un análisis realizado por la Agencia Negociadora de Productos Bancarios, una empresa española fundada en 1998 que opera como intermediario financiero independiente, el verdadero problema del sobreendeudamiento actual ya no es la hipoteca, sino la acumulación desmedida de pequeños y medianos préstamos vinculados al consumo.

Sobre 29.000 expedientes tramitados en los últimos doce meses, el dato más demoledor del informe refleja esta realidad: el 79% de las personas que acuden a solicitar una agrupación de deudas acumula al menos un crédito al consumo. Lejos de ser un problema aislado, la repetición de estos productos es alarmante. El 66% de los solicitantes arrastra dos de estos créditos, el 56% sostiene tres y un 17% llega al extremo de acumular cuatro o más de forma simultánea.

Desde la entidad financiera señalan que este escenario demuestra que el problema no responde únicamente a la proliferación de financiación rápida, sino a una pauta de consumo donde los usuarios terminan agotando tanto el crédito bancario tradicional más regulado como el más accesible.

Radiografía de una deuda silenciosa

El informe enciende las alarmas al constatar que esta red de financiación no solo se utiliza para bienes duraderos (como tecnología, telefonía o ropa), sino para la supervivencia diaria. El 90% de los usuarios analizados posee al menos una tarjeta con saldo aplazado destinada a compras, incluyendo gastos corrientes básicos como la alimentación o el combustible.

Dentro de este ecosistema, las tarjetas de tipo revolving (el equivalente a pagar el mínimo del resumen bancario en Argentina) son las que muestran el crecimiento más agresivo. Si antes de la pandemia representaban el 20% del total de las deudas incluidas en los procesos de negociación, hoy acaparan el 33%, con una deuda media que ya se sitúa en los 8.000 euros por afectado. En los casos más avanzados, los usuarios entran en una espiral donde recurren a refinanciar saldos utilizando nuevas tarjetas o comprometiendo el pago de la cuota hipotecaria.

El fenómeno también salpica a los microcréditos, donde el 75% de los solicitantes cuenta con al menos un préstamo de este tipo y un 38% llega a encadenar más de tres de estas obligaciones exprés.

A diferencia de lo que dictaría el prejuicio común, el perfil de la persona atrapada en esta red de créditos al consumo no responde a un ciudadano sin recursos. El solicitante tipo tiene una edad media de 53 años, cuenta con un contrato laboral estable e ingresos mensuales medios de 2.500 euros; un sueldo que en su día fue suficiente para acceder a una hipoteca, pero que ha terminado bloqueado por la acumulación de cuotas secundarias.

Antes de iniciar el proceso de unificación, estos perfiles llegan a destinar alrededor de tres cuartas partes de su sueldo neto únicamente a pagar financiaciones. Tras la firma de la agrupación de créditos, la carga financiera mensual experimenta una reducción media del 68%, lo que se traduce en un ahorro mensual de 1.300 euros. De este modo, el solicitante logra pasar de comprometer la mayor parte de sus ingresos a dedicar poco más de una quinta parte de su salario a saldar sus deudas pendientes.

 

 

Con información de EuropaPress.