El Bañado La Estrella, un imponente humedal ubicado en la provincia de Formosa que alcanza cerca de 400.000 hectáreas en sus períodos de mayor caudal hídrico, se convirtió en el escenario de una investigación que busca modificar el vínculo entre los pobladores y las especies autóctonas. Hasta allí llegó el especialista en herpetología, viajero y coordinador de expediciones ambientales, Marcos Carello, con el propósito inicial de registrar ejemplares de curiyú, la serpiente de mayor envergadura del territorio nacional, que llega a medir cerca de cuatro metros.
La travesía en este rincón del norte del país, específicamente en el paraje Fortín La Soledad, es un asentamiento de 80 familias situado a 65 kilómetros de Las Lomitas, reveló una realidad compleja que entrelaza las economías de subsistencia basadas en la comercialización de pieles con las ventajas viables de las actividades turísticas orientadas al cuidado ambiental.
La fascinación de Carello por los anfibios y reptiles comenzó en su niñez y determinó su profesión. Tras desempeñarse de manera independiente para agencias internacionales en la región amazónica guiando a personas interesadas en fotografiar y observar ejemplares que suelen generar temor, el experto promueve replicar este modelo en los ecosistemas locales, argumentando que el entorno chaqueño y acuático argentino posee una riqueza biológica comparable.
El ideal ambiente del Bañado de la Estella
En este hábitat formoseño conviven ambientes boscosos habitados por osos hormigueros, tapires, pumas, pecaríes y tatús, con zonas inundables donde habitan carpinchos, yacarés, diversas aves y la mencionada anaconda amarilla. Este reptil semiacuático, clasificado en situación vulnerable por la Asociación Herpetológica Argentina debido a sus características biológicas y a la presión de la explotación histórica, cumple un rol que cambia con los años: es presa en su juventud de aves y caimanes, y depredador dominante al alcanzar la madurez.
El núcleo de la investigación abordó la recolección de cueros, una actividad que en Formosa cuenta con regulaciones estatales y programas de manejo sustentable implementados por la Fundación Biodiversidad y el Ministerio de la Producción y Ambiente local desde hace más de dos décadas. No obstante, el análisis se centró en el factor social: los residentes de los pueblos linderos recurren a la captura invernal del reptil para obtener ingresos complementarios.
Una oportunidad para el desarrollo económico
Al acompañar a los lugareños, Carello constató el profundo dominio que poseen sobre el terreno y los hábitos de la especie, un saber que actualmente alimenta una actividad extractiva pero que podría reconfigurarse. El dilema ético y económico que plantea la experiencia radica en convertir ese conocimiento en un activo para el guiado turístico.
Los números demuestran la viabilidad del cambio de paradigma. Mientras que la venta de una piel reporta aproximadamente 30.000 pesos, una excursión de navegación orientada al avistaje puede generar 50.000 pesos por persona, lo que permite ingresos significativamente mayores mediante la preservación del ejemplar vivo.
Experiencias previas en otras regiones del país, como el Parque Nacional El Impenetrable o los Esteros del Iberá, respaldan esta transición donde antiguos cazadores se transformaron en protectores del ecosistema. El Bañado La Estrella ya dispone de infraestructura para safaris fotográficos y canotaje; el desafío actual consiste en incorporar la observación responsable de reptiles para demostrar que la protección de la biodiversidad es una herramienta eficaz para la generación de empleo genuino.
