La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, fue recibida entre vítores y abucheos el miércoles al iniciar su campaña presidencial en el oeste de Francia, un día después de que un tribunal de apelación le permitiera presentarse a las elecciones a pesar de confirmar su condena por malversación de fondos de la Unión Europea.
Mientras estrechaba manos en el mercado callejero de la pequeña localidad de La Flèche, en el Valle del Loira, algunos le gritaban "¡Devuelve el dinero!" y "¡A la cárcel!", mientras que otros coreaban "¡Marine, presidenta!", una muestra de las tensiones que pueden avecinarse.
El martes, el Tribunal de Apelación de París redujo la inhabilitación de Le Pen para presentarse a las elecciones, aunque confirmó su condena de marzo de 2025 por malversación de fondos del Parlamento Europeo para pagar al personal de su partido.
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Le Pen, que a sus 57 años ya se ha presentado tres veces a las elecciones presidenciales, pero que ahora ve cómo su partido antiinmigración, el Reagrupamiento Nacional (RN), lidera las encuestas de opinión, aprovechó la oportunidad para intentar de nuevo convertirse en la primera presidenta de extrema derecha de la Francia moderna.
SE EVITA, POR AHORA, LA TOBILLERA ELECTRÓNICA
El tribunal de apelación le ordenó llevar una tobillera electrónica durante un año, lo que le habría obligado a regresar a su domicilio cada noche tras las actividades de campaña. Sin embargo, Le Pen anunció que presentaría un recurso de casación ante el máximo tribunal de Francia, lo que tuvo como efecto la suspensión de dicha orden.
RN ya había comenzado a prepararse para que su protegido, Jordan Bardella, de 30 años, fuera su candidato. Le Pen afirma ahora que, si llega al Palacio del Elíseo, él será su primer ministro.
El miércoles, Bardella la acompañó a La Flèche, una localidad tradicionalmente de izquierdas que en marzo eligió como alcalde a Romain Lemoigne, de 25 años y miembro de RN. Los simpatizantes le pedían a gritos hacerse selfis con ella, a lo que ella accedió de buen grado. "¡Marine, eres la mejor!", exclamó uno de ellos.
Le Pen parece apostar por que los votantes franceses pasen por alto sus problemas legales, tal y como hicieron los votantes estadounidenses con Donald Trump, y se centren, en cambio, en su promesa de reforzar la soberanía de Francia.
Horas antes, su equipo había lanzado una página web de campaña con una foto de ella en el escenario abriendo los brazos de par en par, con el eslogan: "Por Francia, el Renacimiento".
En La Flèche, Le Pen explicó a los periodistas que esto significaba "el renacimiento de la educación, el renacimiento del sistema judicial, el renacimiento de la seguridad para nuestros conciudadanos, el renacimiento del control de nuestras fronteras y el renacimiento de nuestra soberanía".
LE PEN TIENE MUCHAS POSIBILIDADES DE LLEGAR A LA SEGUNDA VUELTA
Adélaïde Zulfikapasic, de la empresa de sondeos BVA, dijo que esperaba que Le Pen llegara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 2 de mayo a pesar de su veredicto de culpabilidad, gracias a una base de votantes leales.
"Existe cierta ambivalencia entre los votantes franceses: cuando se les pregunta qué cualidades valoran más en un presidente, señalan la honestidad y la probidad. Sin embargo, en la práctica, tienden a ser menos exigentes".
No obstante, Zulfikapasic señaló que la cuestión clave para Le Pen era si podría ampliar su base electoral, y que la sentencia condenatoria podría complicar esta tarea.
Los responsables del máximo tribunal francés, la Corte de Casación, han declarado anteriormente que su objetivo es dictar sentencia a principios de 2027, antes de las elecciones. Si confirman la sentencia del martes, Le Pen podría tener que llevar una tobillera electrónica durante las últimas semanas o meses de su campaña.
Con información de Reuters
