Andy Burnham será nombrado líder del Partido Laborista británico antes de dirigir el Gobierno

17 de julio, 2026 | 05.00

​Andy Burnham, apodado el rey del Norte, se convertirá este viernes en líder del Partido Laborista, actualmente en el poder en Reino Unido, lo que ‌supone el último paso antes de ‌convertirse en su séptimo primer ministro en una década, con el compromiso de frenar el auge del partido populista Reform UK.

En una "conferencia especial" que se celebrará el viernes, Burnham, quien, como alcalde del Gran Mánchester, se ganó ese apodo regio por su determinación a la hora de defender los intereses del condado, será elegido tras obtener un apoyo abrumador de los diputados laboristas.

El acto no es más que una ​mera formalidad antes de que ⁠sustituya a Keir Starmer como líder de Reino Unido el lunes, momento en ‌el que el partido estará ansioso por conocer su equipo de ⁠gobierno y saber más sobre su enfoque de ⁠la gestión del país.

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EL GRAN "REEQUILIBRIO DE PODER" DE BURNHAM

Burnham, de 56 años, aprovechará su discurso para insistir en su mensaje de que su Gobierno será "auténticamente laborista", y se encargará ⁠de impulsar la renovación económica, un mayor control público, la reindustrialización y ​la devolución del poder a las comunidades locales.

Prometerá ofrecer a ‌Reino Unido "un nuevo camino distinto al que ‌hemos seguido durante los últimos 40 años" y que su Gobierno será "descaradamente ⁠laborista en nuestras prioridades y en las decisiones que tomemos, situando a las personas y a los territorios en el centro de todo lo que hagamos", según extractos de su discurso.

Pero aún queda mucho por saber sobre cómo gobernará Burnham.

Solo ha pronunciado ​un discurso desde ‌que regresó al Parlamento el mes pasado tras ganar un escaño en Makerfield, lo que supuso el inicio de un proceso de cuatro semanas para investirlo como primer ministro y relevar a Starmer, cuya impopularidad en todo Reino Unido hizo que sus diputados se volvieran en su contra.

En ⁠él, esbozó parte de su programa nacional, afirmando que quería supervisar el "mayor reequilibrio de poder" de Londres hacia las regiones de Reino Unido, algo que, en su opinión, reducirá la desigualdad y atenuará la ira que sienten las "comunidades marginadas", que se han ido sumando cada vez más a Reform.

Ese mensaje de contar con un plan para frenar el auge del partido Reform convenció a los diputados laboristas, que temían perder sus escaños parlamentarios a manos ‌del partido populista del veterano defensor del Brexit Nigel Farage —que lleva meses encabezando las encuestas de opinión— en las próximas elecciones generales, previstas para 2029.

Parte de ese brillo se ha visto empañado en las últimas semanas por la aceptación por parte de Farage de fondos procedentes de donantes acaudalados, lo que quizá le brinde a Burnham una oportunidad ‌para reactivar la suerte del Partido Laborista.

Sin embargo, no le queda mucho tiempo.

A menos de tres años de las elecciones generales, Burnham tendrá que empezar a poner en práctica lo antes ‌posible algunas de sus ⁠promesas, muchas de las cuales se basan en una visión a largo plazo.

Nigel Wilcock, director ejecutivo del Instituto de Desarrollo Económico, un ​organismo independiente que representa a los profesionales del desarrollo económico, dijo que Burnham llevaba años defendiendo un enfoque del crecimiento económico diferente:

"El reto consiste en convertir esa visión en realidad."

Con información de Reuters