La desgarradora carta del hijo de Ernestina Pais a un mes de su muerte: "Me rompo en mil pedazos"

Benicio Guyot le dedicó una emotiva carta a su madre, Ernestina Pais, a un mes de su partida.

21 de julio, 2026 | 20.08

Este domingo se cumplirá un mes desde el trágico fallecimiento de Ernestina Pais, luego de cruzar una barrera baja con el auto y ser atropellada por el tren de la costa. Su deceso a los 54 años produjo una gran conmoción no solo en el ambiente artístico y el de la televisión, dos espacios en los cuales se desempeñó por mucho tiempo, sino también en gran parte de la sociedad argentina.

En memoria de ella, su hijo Benicio Guyot hizo una carta más que desgarradora, compartida en diferentes historias subidas a su cuenta de Instagram. Allí no solo le dedica palabras sumamente enternecedoras, sino que también muestra su congoja al no poder tenerla presente para hablar con ella de "todo lo que no se animó" a decirle.

La desgarradora carta de Benicio Guyot a Ernestina Pais

En principio, expuso: "Te pienso y te abrazo mientras me rompo en mil pedazos. Leo nuestros últimos mensajes. Estábamos tan bien. Todo iba tan bien. Manchados para siempre los viernes en mi vida, llenos de dolor y desesperación". En esa misma línea, se lamentó: "Contemplo todo lo que no te dije, todo lo que no me animé a admitir que sentía. Que te amaba, tanto y tanto. Que no, no me das vergüenza; y que sí, que sí me enorgullecés. Pero sé que ya es tarde”.

Ernestina Pais con un Benicio Guyot de niño.

"Te cuido aunque ya no estés. Porque siento que sí, siento que si levanto el teléfono y te quiero llamar, me vas a contestar; pero sé que no, que no va a suceder”, continuó, afirmando que "el amor que yo recibía de tu parte, con todos los defectos que puede tener cualquier relación, lo tengo impregnado en cada parte de mi ser". "Porque lo siento, lo siento tan fuerte. Porque no caigo. No caigo en que ya no estás, en que ya no me vas a llenar de besos el cachete mientras me repetís que me amás. Y yo, tan iluso, de creer que eso duraría para siempre. Porque nada lo es. Y cómo cuesta darse cuenta, lo suficientemente tarde, de todo lo que uno podría haber hecho distinto”, concluyó.