EL DESTAPE | Kicillof Magario con Navarro y El Cadete Suscribite

X

Más allá de lo que diga hoy la jueza electoral de Córdoba, Marta Vidal, Cambiemos Córdoba está detonado. Lo admiten en las filas del intendente capitalino Ramón Javier Mestre y el jefe del interbloque Cambiemos en Diputados, Mario Negri.

“La nuestra es una pelea moral; somos los que expresamos la alternancia, en este espacio hay radicales; mi compañero de fórmula, “La Coneja” Baldassi del PRO; Luis Juez del Frente Cívico es nuestro candidato a intendente en la ciudad de Córdoba; nuestras listas las integran además, militantes y dirigentes de la Coalición Cívica. Más allá del nombre Cambiemos, en este espacio estamos los socios fundadores de Cambiemos y en mayo vamos a competir por la gobernación de Córdoba”, aseguró Negri a El Destape.

El 12 de mayo, dentro de sesenta y dos días, el gobernador Juan Schiaretti tendrá un escenario favorable para su reelección porque las fuerzas de Cambiemos irán divididas a las elecciones provinciales: Mestre lo hará con la histórica Lista 3 radical y Negri con un frente que aún no tiene nombre.

Embed

“Yo soy respetuoso de lo que diga la Justicia, siempre lo fui. No voy a adelantar opinión hasta que la jueza Marta Vidal resuelva la cuestión elevada por la Junta Electoral de Cambiemos. Y le voy a decir lo que siempre dije, que sean los cordobeses quienes elijan al mejor candidato para enfrentar a Juan Schiaretti y ponerle fin a 20 años de gobiernos peronistas. Córdoba necesita alternancia”, le dijo Mestre a El Destape.

Mario Negri le tiró la pelota a la jueza electoral Vidal: “Yo le dije a la jueza que para el 17 de marzo, dentro de una semana están habilitados a votar 2.450.000 cordobeses. Y cincuenta días después, para las generales del 12 de mayo están habilitados 2.900.000 votantes. Y le pregunté: si las condiciones de logística no están aseguradas para mayo, ¿se van a realizar esos comicios?, me dijo que no. ¿Entonces por qué va a autorizar estas internas si la logística no está asegurada?”.

El viernes, a solicitud de Mario Negri la jueza electoral Vidal había convocado a una audiencia conciliatoria a las autoridades de Cambiemos: el mestrista Alberto Zapiola en representación de la UCR, Juez por el Frente Cívico y el legislador Darío Capitani por el PRO. Zapiola y Capitani –responde al PRO oficial, enfrentado a Baldassi- boicotearon la audiencia.

El PRO oficial está dirigido por el diputado de Bahía Blanca, Nicolás Massot, “monje negro” del macrismo mediterráneo e integrado por la vieja Unión del Centro Democrático (UCeDe) de Álvaro Alsogaray de donde provienen la senadora Laura Rodríguez Machado y el diputado Javier Pretto.

Entre 1998 y 2013 Rodríguez Machado y Pretto integraron los gobiernos de José de la Sota y Juan Schiaretti.

Massot, históricamente enfrentado a Mestre, es uno de los que operó fuerte para que Macri juegue en Córdoba como en Neuquén con dos canastas: una con el oficialismo provincial y otra con Cambiemos.

El bahiense también apuesta a dos canastas dentro de lo que queda de Cambiemos Córdoba: paradójicamente su aliado Rodrigo de Loredo, ex titular de ArSat y yerno del ministro Oscar Aguad es candidato a intendente de la Capital por el sector de Ramón Javier Mestre; enfrentando a Luis Juez. Pero también mandó a su tropa a militar con Negri; y viendo los movimientos de las últimas horas, se sospecha que en realidad se trató de infiltrar al negrismo.

La disputa interna entre Mestre y Negri, ya excede a Córdoba y le pega en la línea de flotación a Cambiemos a nivel nacional.

Por caso, la derrota en Neuquén del candidato oficial de Cambiemos, el radical Horacio “Pechi” Quiroga, quedó escondida por el triunfo y reelección del gobernador Omar Gutiérrez del Movimiento Popular Neuquino (MPN), un aliado de la Casa Rosada. El PRO apeló al voto útil para evitar la victoria del piquetero de YPF, el ex intendente de Cutral Co, el cristinista Ramón Rioseco.

Otro antecedente del malestar de la sociedad civil con el gobierno conservador de Macri fue la catastrófica derrota del ex jugador de Boca Juniors y funcionario nacional Carlos “Colorado” Mac Allister a manos del radical Daniel Kroneberger, quién se quedó con la candidatura a gobernador de Cambiemos en La Pampa.

Este fin de semana, durante la Fiesta de la Vendimia, el presidente de la UCR Nacional, el gobernador mendocino Alfredo Cornejo se refirió a la crisis cordobesa: “No es una problemática del radicalismo, es de todo Cambiemos”. Y le dio la derecha a Mestre: “Si hay dos contendientes, se resuelve en una elección interna. Hay que hacer todos los esfuerzos para que esa elección interna esté”.

Sabiendo del peso específico de Córdoba en el escenario nacional, el presidente de la UCR trató de unir los pedazos en los que detonó la versión mediterránea de Cambiemos: “Si no hay tiempo, si no hay cronograma, se deberá buscar un acuerdo y el acuerdo debe contemplar a ambas partes pero fundamentalmente debe privilegiar la unidad de Cambiemos en Córdoba. No hay ninguna chance para una división de Cambiemos en ninguna provincia y no la hay tampoco para Córdoba”.

Por las dudas, el gobernador de Mendoza no asistirá hoy a la reunión de la Mesa Nacional de Cambiemos en la Casa Rosada y en su reemplazo irá el gobernador jujeño Gerardo Morales. Además, por el radicalismo acudirán José Cano y Ricardo Colombi; por el PRO estarán el jefe de Gabinete, Marcos Peña; Humberto Schiavoni y Horacio Rodríguez Larreta; Maximiliano Ferraro y Maricel Echecoin por la Coalición Cívia. Negri como jefe del interbloque Cambiemos en Diputados integra la Mesa Nacional, pero no irá para “que la Mesa pueda debatir y decidir libremente”, le dijo el diputado cordobés a El Destape.

Con Cambiemos desintegrado, sólo resta saber, si además de la gobernación, el PJ vuelve a colocar a un intendente peronista en la ciudad de Córdoba: el diputado y ex intendente de San Francisco, Martín Llaryora va primero en las encuestas, y muy cerca está Luis Juez, que pelea por regresar al municipio. El último intendente peronista de la Capital mediterránea fue José Domingo Coronel, quién asumió en 1974 y fue depuesto por la dictadura cívico militar de Jorge Rafael Videla el 24 de marzo de 1976.